Dior se reinventa en las costas de Los Ángeles con línea Resort


Las colecciones Resort se convirtieron rápidamente en los espectáculos más llamativos y espectaculares del cronograma de la moda internacional. Se invierte fuerte en crear las puestas en escena y las fiestas más fabulosas y en agasajar a los famosos invitados a participar de toda la experiencia para asegurarse que la industria siga hablando de esto mucho después del evento.

Los Ángeles, California, Estados Unidos, 12 de mayo de 2017 (D58).- Esta temporada, Karl Lagerfeld, de Chanel, trasladó Grecia al Grand Palais en París. Prada presentó su primera colección crucero en la galería Vittorio Emmanuelle, en Milán. Louis Vuitton llevará su show a Kyoto; Gucci a Florencia, y Valentino se presentará en Nueva York.

Cada uno atiende atiende su juego de una forma más grande y mejor y así fue como Maria Grazia Chiuri, la directora creativa de Dior, eligió Los Ángeles como locación para su primera presentación para la línea Resort.

La experiencia arrancó con una prefiesta organizada frente a la playa, en Pacific Palisades, en una casa de playa decorada especialmente al estilo de la maison francesa: tablas de surf, salvavidas y mesas de ping pong personalizadas con el logo de Dior, platos de carne de wagyu, lubina y langosta maridados con champán Ruinart. Nada estuvo librado al azar.

A la hora de dormir, cada invitado de lujo como Rihanna, Charlize Theron, Miranda Kerr, Jessica Alba y la novelista feminista nigeriana, Chimamanda Ngozi Adichie, en quien se inspiraron sus remeras estampadas, fue recibido con almohadas bordadas con sus iniciales, posteriormente lavadas, dobladas y atadas con una cinta Dior, para llevarse como «souvenir» del evento.

Pero si bien la previa fue altamente instagrameable, el evento principal fue el desfile de colección, que se realizó en Calabasas, en las montañas de Santa Mónica, Los Angeles, en medio de áridos y accidentados terrenos.

Alex de Betak, el productor del espectáculo fue el encargado de la puesta en escena, para la cual montó un campamento de tiendas beduinas con asientos y almohadones con mantas de caballos bordadas de Dior, para que los invitados puedan llevarse. De fondo, dos globos de aire caliente enmarcaban la pasarela.

María Grazia Chiuri se inspiró en la visita que Christian Dior hizo a California, en 1947, cuando dijo haber conocido el paraíso. La diseñadora hizo énfasis en la identidad del lugar, que describió como chamánico y en permanente contacto con la naturaleza.

Para ello, utilizó tipologías de sus últimas colecciones como vestidos, chaquetas y faldas largas, en una paleta de colores terrosos, cálidos y en tonos ocres tomados de las pinturas rupestres de Lascaux de ciervos, caballos y lobos, para plicarlos sobre jacquards de seda. Todo, accesorizado con sombreros de cowboy, en una colección con guiños gauchescos.

Redacción: La Nación
Edición: Carreño, Reina
Fotos: La Nación

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