Turismo en el fin del mundo


Sobre la zona más austral se encuentran las Torres del Paine, uno de sus símbolos nacionales donde no sólo se pueden ver glaciares, sino además acampar, hacer senderismo o cabalgar. El acceso a la zona no es fácil. Si se viaja por tierra desde Chile es necesario cruzar la cordillera de los Andes y viajar desde Argentina, por la ruta 9.

Puerto Natales, Chile, 14 de junio de 2017 (D58).- Las Torres del Paine son más que una región en el fin del mundo. Sobre el estrecho de Magallanes, donde los últimos picos de la cordillera de los Andes se forman y los vientos de la Tierra del Fuego se sienten con mayor fuerza, se alzan los tres picos, formaciones rocosas que dan nombre al más austral parque nacional chileno, considerado en 1994 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

El primer encuentro con la reserva es Puerto Natales, una pequeña población al sur de Chile, con cerca de 18 mil habitantes, que a diferencia del resto de provincias que componen al país, se encuentra al oriente de la cordillera de los Andes, y no al occidente, por lo que se entremezcla con la Patagonia, donde se establecen los límites con Argentina.

Puerto Natales fue inicialmente el territorio de indígenas selknams u onas que llegaron de la isla de Tierra del Fuego y se fueron estableciendo sobre el estrecho de Magallanes, hasta que el pueblo nómada se concentró sobre el fiordo Eberhard (una depresión invadida por el mar, compuesta por agua dulce y salada), a donde posteriormente llegaron europeos, provenientes de la Patagonia argentina, que sobrevivían de la pesca y de animales silvestres como el guanaco, una especie de la misma familia de las llamas.

Durante la colonización a la región austral no llegaron españoles, sino conquistadores provenientes del imperio Astrohúngaro y de Alemania, quienes fundaron los puertos Consuelo, Cóndor y Bories sobre el fiordo, por lo que rápidamente en este lugar fue creciendo la ganadería y pronto se estableció el Frigorífico de Puerto Bories, que atrajo a trabajadores y familias completas a la región.

La zona comenzó a ser considerada turística, desde que fueron descubiertos vestigios casi intactos de un milodón, una gigantesca especie prehistórica, descendiente del oso, que atrajo la atención de visitantes, que convirtieron a las Torres del Paine en un deleite.

El acceso a la zona no es fácil. Si se viaja por tierra desde Chile es necesario cruzar la cordillera de los Andes y viajar desde Argentina, por la ruta 9 (este viaje puede tardar días).

En cambio sí es por el mar, se debe tomar un ferry en Puerto Montt (el recorrido dura 11 horas), mientras que si se hace por aire, Latam ofrece un vuelo que va desde Santiago hasta Punta Arenas (cuatro horas), desde donde se puede viajar vía terrestre hasta Puerto Natales.

Redacción: Agencias
Edición: Carreño, Reina
Foto: Agencias

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