Científicos crean abeja robótica que poliniza como una real

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La abeja robótica, que se realizó en la Universidad Politécnica de Varsovia, en Polonia, se suma a otro dron que realiza la polinización desde el suelo. Los insectos cibernéticos tienen como tarea complementar la actividad polinizadora de los animales.

Varsovia, Polonia, 29 de noviembre de 2016 (D58).- Científicos de la Universidad Politécnica de Varsovia crearon la primera abeja robótica diseñada para polinizar artificialmente, un dron miniaturizado que es capaz de encontrar una flor, recoger su polen y transferirlo de la flor masculina a la femenina para fertilizarla.

Este insecto robótico ya fue probado con éxito en el campo y su capacidad de polinizar se ofrece como una alternativa para hacer frente a la reducción constante de la población mundial de abejas, explicó su creador, el ingeniero Rafal Dalewski. Eso sí, el robot polinizador no pretende sustituir a los insectos, pero sí ayudar a su labor y complementarla.

Lo cierto es que este biodron no sólo ayuda a la naturaleza, sino que también lo hace de una manera inteligente, ya que se le puede programar para que se concentre en un área determinada y busque flores de un tipo concreto que polinizar, todo a través de un programa informático.

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La Politécnica de Varsovia creó dos tipos de drones polinizadores, uno volador y otro terrestre, ambos armados con una especie de plumero que impregnan del polen que reparten luego entre otras flores.

El terrestre tiene más autonomía de trabajo y su batería es más duradera, así que el agricultor puede retirarse a casa y dejar al dron trabajando hasta que regrese de manera autónoma a su fuente de energía.

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Su creador afirma que estos robots también pueden ser utilizados para una agricultura de precisión, como dosificadores inteligentes de fertilizantes, abonos o pesticidas, ya que se les puede programar para que depositen determinadas cantidades dependiendo del tipo de planta o de la ubicación.

La universidad quiere poner a trabajar los primeros prototipos en 2017 y pasar a su fabricación en serie en dos años.
El invento es especialmente significativo si se tiene en cuenta que la mortalidad de los insectos polinizadores, de los que depende la mayoría de los cultivos, aumenta cada año sin que se sepan las causas.

Redacción: Agencia EFE
Edición: Carreño, Reina
Fotos: Google

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