Nadal, rey de la tierra, soberano de los cielos

El español sigue siendo el rey de la tierra batida incluso cuando los cielos se revuelven, y desde ese trono los cielos están a su alcance.

París, 11 de octubre de 2020 (ND58).- El español Rafael Nadal afianzó este domingo su hegemonía sobre la tierra batida con su decimotercera victoria en Roland Garros al derrotar en la final al serbio Novak Djokovic, por lo que sumó su vigésimo Grand Slam que le coloca a la altura del suizo Roger Federer.

Con su victoria 100 en la tierra batida parisiense, el tenista español, de 34 años, asestó de una tacada dos golpes: uno al empuje del serbio, un año menor, que viene presionándoles por detrás a él y a Federer; otro a la leyenda del helvético, que por primera vez tendrá que compartir la gloria.

«Claro que me gustaría acabar como el jugador que tiene más Grand Slam al final de mi carrera. Pero no pienso en ello todo el rato (…) Para mi ahora lo importante es haber ganado otra vez el torneo que más me importa», dijo el español.

Lo hizo de forma brillante, la cuarta que consigue sin ceder un set, y rematada en una de sus mejores finales, ante un rival que llegaba como número uno del mundo y con una sola derrota en todo el año, por descalificación en el Abierto de Estados Unidos por haber dado un pelotazo a una juez de línea en su duelo con el español Pablo Carreño.

La final se anunciaba apasionante, porque además el serbio parecía más cómodo en las condiciones meteorológicas otoñales en las que se disputó este Roland Garros, desplazado por la pandemia.

Pero ganar el trono de Nadal exige más y el español demostró que se había tomado en serio eso de dominar los cielos.

El Roland Garros más adverso

«De todos los Roland Garros que he jugado este tenía las condiciones más complicadas para mí. Mi cuerpo responde mal al frío. Pero mi actitud ha sido casi perfecta desde el primer entrenamiento, siempre buscando opciones de ganar. Y no me he fallado a mí mismo», aseguró Nadal.

El tiempo, que se había convertido en una de las comidillas del torneo, quiso ser noticia hasta el final. Anunciaban sol y a media hora del inicio del partido comenzó a llover, por lo que el recién estrenado techo de la Philippe Chatrier justificó su presencia. Sería la segunda final bajo techo para Nadal en un grande, tras la del Abierto de Australia de 2012 que ganó el serbio.

Enseguida se notó que el mal augurio no atemorizaba al español, que salió «enchufado» en busca de su recompensa. En 45 minutos endosó al serbio el segundo 6-0 de sus duelos, tras el de la final de Roma del año pasado.

La final estaba encarrilada y ya no la dejó escapar el español, que solo tuvo una bajada de régimen en el tercer set, cuando el serbio pareció querer alargar el duelo. Pero Nadal tenía más prisa por levantar su copa.

«He hecho demasiadas cosas bien y le he empujado a cometer errores. Yo he hecho todo perfecto. Hoy es más mérito mío que demérito suyo. He hecho una de las mejores finales que he jugado en Roland Garros», aseguró el español.

«Dos sets perfectos»

«No le ha faltado nada, devolvía todas las bolas y jugaba muy bien tácticamente. Me he sentido bien todo el torneo, pensaba que estaba en buena forma. Hubiera podido jugar mejor, sobre todo los dos primeros sets, pero me ha sorprendido la forma en la que él ha jugado. Creo que ha hecho dos sets perfectos», replicó el serbio.

Se queda por ahora Djokovic sin su segundo Roland Garros, que le hubiera convertido en el primer jugador de la «era abierta» que gana todos los grandes al menos dos veces.

«Si he logrado ese resultado contra Novak es que he tenido un gran nivel», insistió Nadal, que no dudó en considerar el triunfo como «uno de los más emocionantes» que ha logrado en París.

El motivo es cómo lo consiguió, sin apenas rodaje, con dudas tras el confinamiento y porque lo logró en un contexto totalmente diferente, con los elementos en su contra.

«Sé de donde vengo, sé que tras el parón ha habido meses muy complicados, cosas que nadie sabe, a nivel físico. Me costó mucho volver a entrenar a nivel adecuado. Han sido muchos meses de trabajo sin recompensa. Ahora que la tengo, es normal que me emocione», aseguró.

Nadal no se concede aún tiempo de mirar a la historia. «Ya lo miraré cuando acabe la carrera», destacó. «Pero es un honor mantener esta rivalidad con Federer», agregó.

El suizo, con quien tiene una buena amistad, también quiso sumarse a la fiesta del español.

«Le felicito por tu vigésima victoria en un Grand Slam. Es especialmente sorprendente que ahora haya ganado 13 títulos de Roland Garros. Es increíble y uno de los mayores logros en el deporte», aseguró el helvético en las redes sociales.

Redacción ND58 | Fuente: EFE/Luis Miguel Pascual
Edición: Villasmil, Henry
Gráficas: EFE

 

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