La radio y el béisbol, la combinación perfecta: Jonás Villalobos

No hay tanta emoción reflejada en la cara de un zuliano al hablar de Béisbol, como la que manifiesta, Jonás Villalobos, les comparto una historia que mezcla la nostalgia y encontrar la bendición en tierras lejanas.

Bogotá, D.C, Colombia, 8 de noviembre de 2020 (ND58).- Jonás Villalobos oriundo de la tierra del Sol Amada, su Maracaibo querida, nació en el centro médico de occidente, su niñez estuvo marcada por el afecto de sus padres, las reuniones familiares y es que el hombre de alta estatura; nace un primero de enero en llegada de un nuevo año, se muestra un ser sensible, pero con objetivos determinados, no le teme ni a las rectas ni a las curvas pues desde pequeño expreso su pasión por el béisbol, conexión que le creo su padre.

Estudio técnico superior en relaciones industriales, como parte de su preparación académica, pero en realidad su visión estuvo orientada a la parte deportiva.

A lo largo del tiempo fueron muchas las anécdotas asociadas con fechas especiales que sólo un zuliano sabe diferenciar, cada evento lo llevaba a una dirección y así desarrollar la información deportiva desde un ángulo profesional y asertivo; cada paso lo llevaba a otra base y a calcular cada oportunidad en su vida, es como el resultado de las experiencias que lo iban acercando a la comunicación.

Al entrar al terreno de juego y pensar todo lo que vivió en la parte deportiva, recuerda con mucho orgullo todos los personajes que formaron parte de sus inicios, entre ellos el gran amigo Wenceslao Moreno Jr, y Pedro Zarlengo Valentino, con una sonrisa de satisfacción, recuerda un programa que hacían después del juego de las Águilas llamado Bull Pen, basado en el análisis del juego con una duración de 30 minutos, donde participaba el público.

Con un tono jocoso comenta que él empezó como aficionado, y después de un tiempo, lo invitaron al programa e inicia a documentarse, crecía la motivación por conocer más de las técnicas de béisbol y estar entre los grandes comentaristas del momento.

Para conocer más de un zuliano que anotó grandes carreras en el estadio «Luis Aparicio» nos vamos al año de 1979, se remonta en la pequeña liga de Béisbol de la Victoria, y con más precisión como si estuviera anotando una carrera menciona la fecha exacta: 14 de enero 1979, tenía para ese entonces 12 años, formando parte de los equipos en la infantil.

Eran los buenos tiempos para el deporte ya que contaba con grandes empresas para su patrocinio, en ese año vive un gran momento; y es que su acción en el béisbol genera como resultado; ser el primero en lanzar el primer «NO HIT NO RUN» en las pequeñas ligas infantiles, se le quedo grabado en la memoria como un hecho importante que lo dejaría para contarlo e hincharle el pecho de orgullo.

Temporada tras temporada permanecía en las tribunas del «Luis Aparicio», todo un fanático 11 temporadas sentándose en el mismo sitio, cuando era aficionado, miraba con ilusión hacia arriba y decía «yo algún día estaré allá»: en las casetas de transmisión; veía bajar a grandes personalidades, como JJ Villasmil, Arturo Celestino Álvarez (El premier), Gerardo Quintero y el mismo Luis Aparicio, miembros del circuito de beisbol».

Como cada temporada así crecía la ilusión de pasar a las tribunas y observar cada juego, su adolescencia transcurría entre las entradas y la alegría de la temporada; manifiesta un hecho relevante; en el año 86, su padre le dice: «necesito que investigue cuánto cuesta el abono para la serie del caribe», para aquel muchacho de 21 años, fue una gran emoción, y destaca su habilidad numérica y exalta que los abonos costaban 40 bolívares , que dicho sea de paso para la época era un realero, pero finalmente ya estaba seguro de apoyar al equipo como todos los años al lado de su padre en el mismo lugar  por muchas temporadas. Pero como todo fanático conserva, las entradas de la serie del caribe, como si fuera una reliquia con un valor emocional que le causa un brillo en sus ojos al hablar del momento.

Octubre ha sido uno de los meses con mayor expectativas para aquel zuliano que recuerda la llegada de las ferias y los protagonista, Las águilas del Zulia y la tradicional bajada de la Virgen, una dupla imparable, y para los amantes de los eventos taurinos la infaltables corridas de toros, para Jonás un nombre bíblico, los hechos le sumaban coincidencias con el mes de noviembre, se casa, debuta como anotador en plena feria y representa una de las mejores oportunidades de su vida, es padre de dos hijos Daniel Villalobos y Verónica Villalobos.

Como toda dinastía seguidora y amante de béisbol, Villalobos quiso que Daniel continuara el legado, pero decisiones adversas impidieron que su primogénito lograra firmar en un equipo de béisbol que reconociera su talento, sin mucha decisión el pequeño Villalobos soltó los guantes y decidió emprender estudios profesionales alejando la idea de lanzar una bola.

En medio de su familia y rumbos a otros horizontes toma más en serio los micrófonos, ya dejaba de ser afición por convertirse en oficio; y la constante giraba en transmitir información relacionada con el béisbol; acercarse al micrófono le resultaba un reto que lo asumía con mucha responsabilidad, y quizás un poco de sudor por el temor a equivocarse, pero no dudaba en lanzar algunos comentarios que no lo hiciera salir del juego, como jugador a tercera y barriendo las almohadillas Jonás conoció cada termino y lo aplicó obteniendo las mejores oportunidades en la Radio y en el béisbol.

Un Villalobos con gallardía, con pasos agigantados un poco lento pero seguro sabía que su posición ya no eran las gradas sino las casetas de transmisión, sueño que logró y sintió que era el momento más importante de su vida; y los recuerda con personajes amigos y colegas de locución y comentarios como Freddy Euclides Villalobos, y de allí nace la idea de las estadísticas, de compartir cada una de las anotaciones del juego de las águilas del Zulia; el equipo que le regalo alegrías, abrazos y hasta un llanto de gozo, por temporadas las apoyaba aunque no fuera el mejor momento para el equipo naranja.

 Y seguimos sacando más innings de ese juego perfecto combinar la Radio con el béisbol lo llevo a especializarse en el área de la locución, y busco el Curso Profesional dictado en la Universidad del Zulia, y así el de productor Nacional independiente, motivado por el profesor Marco Aurelio Gámez una vez que compartieron una serie del Caribe, con éste momento logro sentir el béisbol más allá del calor zuliano, Venezuela en pleno; y él estaba allí no se lo creía aunque se llevó el bate para confirmar que quedaría firmado  para su historia que paso a otro nivel en otro campo pero con la misma ilusión deportiva; y como comentarista de la pasión que lo lleva a hablar con mucha facilidad del rendimiento de cada uno de los jugadores y entre ellos ver a los que pasaron por él cuando participo en las pequeñas ligas.

Para esta historia tendremos que irnos a extras innings y seguirla contando que los resultados del esfuerzo se vieron marcado en que Jonás se convirtió en el anotador de las Águilas del Zulia, y recibió el premio Excelencia Deportiva, como locutor deportivo el año 2015, de la mano del ex judoca y propulsor de la Fundación Jesús «El papi» Leal,  precisamente en el mes de noviembre, en medio de la algarabía de la feria y aprovechando un turno inesperado emprendió a sacar las estadísticas y anotar con su puño cada desempeño, junto con Leandro Núñez Cruz.

Jonás Villalobos se paseó por el béisbol  y por la radio como cualquier jugador dándole la vuelta al estadio, todos los programas fueron orientados a destacar el béisbol, la saco del estadio  muchas veces, con comentarios en vivo en medio de transmisiones radiales desde  el terreno de juego que le permitió vivir la alegría del maracaibero en medio de una final, y que paradójicamente fue también el final de sus temporadas; se apagaron las luce del estadio para él en cuanto a los comentarios se quedó el uniforme colgado y termina su temporada.

Fue el último out, transmitido por una emisora zuliana que le abrió las puertas y creyó en el proyecto; vivió en vivo la final de su equipo Águilas del Zulia, saboreo la victoria después de 17 años sin ganar el equipo le regalo la victoria al pueblo zuliano y él transmitió en vivo los tres últimos out, momento que no olvida y lamenta que no pudo ser grabado.

Pero el campo cambio y el escenario se convirtió en frio y dejo la idiosincrasia del zuliano para llegar a tierras lejana que le permitió anotar pero esta vez en el sóftbol, ahora la pizarra más simple y en el campo del Salitre de Bogotá, en el Club ECOPETROL,  agradece que en medio de la adversidad y dejarlo todo en Maracaibo; a pesar de esa decisión tan difícil;  Dios lo ha bendecido en otro país, vive junto a su familia, haciendo lo que le gusta; sin embargo,  con una voz quebrada comenta que era necesario reencontrarse con su hija, que ya había decidido emigrar. Era dejar un lugar para encontrar a mi hija nuevamente, así menciona el mes de abril cuando salió de su terruño, como muchos han salido, pero en su caso con resultados satisfactorios.

Para un hombre lleno de anécdotas y sentimientos nos cuenta que lo más difícil de dejar a Maracaibo es recordar cada diciembre y como estamos todos seguro de eso fuera nuestro país, no es lo mismo, hace falta la gaita, el pan de jamón, el calor de la familia, la bulla del zuliano, pero está convencido como la gaita «Maracaibo tierra amada desde que de ti salí, a cada instante te añoro en mi vive la esperanza que a ti voy a regresar», y con más nostalgia que al principio, asegura que es la decisión más difícil que ha tenido que tomar y cita una frase y recuerda a su padre, «No hay mal  que dure cien años ni cuerpo que lo resista» y finalmente nos comparte que lo más duro de Colombia es el cambio es un cambio muy drástico,  está agradecido, pues ha   recibido mucha ayuda, y nos deja este mensaje «No perdamos la fe, esto es un aprendizaje, conozca el sitio donde estén, conozca la gente, y a muchos de afuera recuerden Venezuela también un día recibió a muchas personas sin distinción de cultura o del país de dónde venían».

Redacción: Morales, Carolina (@Vallecarola)
Edición: Villasmil, Henry
Gráfica: Jonás Villalobos

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