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Los Ángeles: lenta reconstrucción a un año de los incendios históricos

Pérdidas multimillonarias y trámites burocráticos frenan la recuperación tras el desastre forestal que dejó miles de estructuras devastadas en California.

EE. UU., 10 de enero de 2026 (ND58).- A doce meses de los voraces incendios forestales que asolaron a Los Ángeles, la región enfrenta una recuperación aletargada marcada por pérdidas económicas que oscilan entre los 95.000 y 164.000 millones de dólares.

Pese a las promesas oficiales, apenas una decena de viviendas ha sido reedificada en una zona que llora a más de treinta fallecidos y miles de hogares reducidos a cenizas.

Un balance desolador

Los siniestros de Altadena y Palisades se han catalogado como el primero y el segundo más destructivos en los anales de California, con un saldo conjunto de más de 16.000 estructuras arrasadas.

Este nivel de devastación convierte a la tragedia de 2025 en uno de los desastres más costosos en la historia de los Estados Unidos.

Si bien en términos de destrucción física estos eventos solo son superados por el incendio Camp de 2018 —que aniquiló la ciudad de Paradise—, el valor monetario de los daños actuales sitúa a los incendios del año pasado en la cima de las pérdidas financieras del estado.

El origen de las llamas

El fuego comenzó la mañana del 07 de enero en Pacific Palisades, un exclusivo vecindario al este de Malibú conocido por las residencias de figuras de Hollywood; las llamas no pudieron ser contenidas hasta 31 días después.

Las pesquisas apuntan a la acción intencional de un pirómano de 29 años, detenido en octubre, quien podría enfrentar una condena de 45 años de prisión.

Esa misma tarde, el incendio Eaton estalló en Altadena, al este del condado de Los Ángeles, duplicando su tamaño en apenas dos horas y ardiendo sin tregua durante 24 días.

Investigaciones federales y de la empresa Southern California Edison sugieren que este foco pudo originarse por chispas en líneas de transmisión eléctrica de alta tensión.

La propagación fue exacerbada por los vientos de Santa Ana y una sequía severa en el sur de California, condiciones intensificadas por el calentamiento global.

Desigualdad en la recuperación

Aunque las autoridades confirman el retiro total de los escombros, el proceso administrativo para levantar nuevas edificaciones avanza con lentitud y disparidad.

En las zonas administradas directamente por el condado de Los Ángeles, se han presentado 2.884 solicitudes, pero solo el 40 % ha recibido el visto bueno.

La ciudad de Los Ángeles muestra un ritmo ligeramente superior, con la aprobación de casi la mitad de las 3.039 solicitudes tramitadas.

No obstante, el panorama es crítico en Malibú, donde solo se han emitido 22 permisos de 206 peticiones, y en Pasadena, con apenas 23 aprobaciones de 66 solicitudes.

A pesar de las órdenes ejecutivas del gobernador Gavin Newsom y la alcaldesa Karen Bass para agilizar trámites y flexibilizar requisitos ambientales, los informes de prensa indican que la reconstrucción real es mínima frente a la magnitud de la catástrofe.

Prevención y falta de fondos federales

De cara al futuro, California implementa normas como la «Zona Cero», que obliga a mantener los primeros cinco pies (aproximadamente 1,5 metros) alrededor de las viviendas libres de vegetación inflamable.

Asimismo, se han intensificado las quemas controladas y la creación de cortafuegos estratégicos.

En el ámbito político, Newsom solicitó al gobierno del presidente Donald Trump más de 33.000 millones de dólares en ayuda federal para infraestructura y recuperación económica.

Hasta la fecha, el Congreso no ha respondido a la petición, lo que mantiene en vilo la rehabilitación integral de la zona.

Sala de prensa ND58 | Fuente: EFE
Edición: Villasmil, Henry
Gráficas: EFE

 

 

 

 

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