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Deporte venezolano en la era Maduro: del esplendor al deterioro estructural

Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 03 de enero en Caracas, el ámbito deportivo nacional encara un balance de doce años marcados por la asfixia financiera y el colapso de instalaciones.

La gestión deportiva enfrentó una severa crisis económica que forzó el éxodo de figuras y la pérdida de sedes internacionales.

Maracaibo, Zulia, Venezuela, 11 de enero de 2026 (ND58).- Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 03 de enero en Caracas, el ámbito deportivo nacional encara un balance de doce años marcados por la asfixia financiera y el colapso de instalaciones.

El sector transitó desde la bonanza petrolera de principios de siglo hasta una parálisis institucional que obligó a los atletas de élite a buscar refugio y patrocinio en el extranjero.

El fin de la bonanza petrolera

La llegada de Maduro al poder en 2013 coincidió con el ocaso de la época de presupuestos ilimitados que financiaron eventos de gran escala.

Un ejemplo notable fue la Copa América de 2007, donde la administración precedente invirtió cerca de 1.200 millones de dólares en la remodelación de estadios.

Sin embargo, el panorama económico cambió drásticamente tras la consolidación del mandato de Maduro.

El crecimiento del Producto Interno Bruto, que en 2007 alcanzaba un robusto 8,80 %, se desplomó hasta derivar en una hiperinflación del 130.060 % para el año 2018.

El brillo de la generación dorada de atletas venezolanos se apaga con la crisis

Triunfos individuales ante la crisis

Pese a la precariedad sistémica, el talento venezolano logró hitos históricos de manera individual.

Destaca la medalla de oro obtenida por Yulimar Rojas en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y el subcampeonato mundial de la selección nacional de balompié Sub-20 en Corea del Sur.

No obstante, estos logros se gestaron en un entorno de desconexión estatal.

La casi total estatización de la actividad deportiva impulsó a los atletas a desvincularse de los subsidios oficiales para fijar su residencia fuera del país.

Rojas, por ejemplo, desarrolla su carrera en España bajo la nómina del Fútbol Club Barcelona.

En contraste, tras los recientes sucesos políticos, figuras como el exfutbolista Gabriel Cíchero manifestaron su postura en redes sociales con la frase «Libertad 2026», celebrando el cambio de rumbo en la nación.

El colapso de la infraestructura nacional

El aparato deportivo no fue ajeno al éxodo masivo de ocho millones de ciudadanos y a la caída del 30 % del Producto Interno Bruto en 2020.

La falta de mantenimiento y recursos redujo a ruinas escenarios emblemáticos de la geografía venezolana.

Recintos como el estadio Brígido Iriarte, en la capital, o las piscinas olímpicas de Guatamare, en la isla de Margarita, presentan un deterioro crítico.

Con un salario mínimo que apenas roza los 40 centavos de dólar, la base del deporte aficionado y profesional quedó prácticamente desmantelada.

Impacto en el béisbol profesional

El béisbol, disciplina de mayor arraigo en el país, sufrió las consecuencias de la crisis logística y social.

Esta situación impidió que Venezuela ejerciera como sede de la Serie del Caribe durante los años 2018 y 2019, torneos que debieron trasladarse a México y Panamá.

Solo en el año 2023 se logró el retorno de este certamen regional al territorio nacional.

El evento sirvió para la inauguración del Estadio Monumental Simón Bolívar en Caracas, una de las pocas obras de envergadura entregadas en el último tramo de la gestión de Maduro.

Sala de redacción ND58 | Fuente: EFE
Edición: Villasmil, Henry
Gráficas: EFE

 

 

 

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