Cumaná renueva su fe en Santa Inés con un mensaje de fortaleza y esperanza
La capital sucrense conmemoró los 454 años del patronazgo de la mártir con una solemne eucaristía presidida por el arzobispo Ángel Francisco Caraballo.
Cumaná, Sucre, Venezuela, 22 de enero de 2026 (ND58).- La feligresía de la primogénita del continente se congregó este 21 de enero en la Basílica Menor Santa Inés para honrar los 454 años de la declaración de la virgen y mártir como patrona y protectora de Cumaná.
Durante la homilía central, monseñor Ángel Francisco Caraballo Fermín, arzobispo metropolitano de la ciudad, instó a los devotos a emular la «virtud de la fortaleza» que caracterizó a la santa frente a la adversidad.
Una jornada de devoción cumanesa
La celebración litúrgica comenzó al despuntar el alba, a las 6:00 de la mañana, con el tradicional Santo Rosario de la Aurora, marcando el inicio de una jornada cargada de espiritualidad.
Posteriormente, a las 8:00 de la mañana, se ofició la Santa Misa de los Devotos, presidida por el presbítero Oswaldo Orellana, párroco rector del templo, quien preparó el ambiente para el acto central del día.
Los santos como modelos cercanos
La solemne eucaristía pontifical, que clausuró los actos de la mañana, fue el escenario para que monseñor Caraballo reflexionara sobre el papel de los santos en la vida católica, desmitificando su figura como seres inalcanzables.
«He insistido mucho en la homilía sobre por qué nosotros, los católicos, veneramos a los santos. Son amigos de Dios que vivieron heroicamente su vida cristiana», explicó el prelado.
El arzobispo enfatizó la naturaleza humana de estas figuras sagradas: «No son extraterrestres, no son personas superdotadas, sino personas como nosotros que ejercieron su vida con mucho sacrificio y mucha abnegación».
La fortaleza ante la adversidad
El mensaje central giró en torno a la resiliencia espiritual. Caraballo destacó que Santa Inés cultivó la fortaleza, una capacidad vital para «afrontar grandes peligros y resistir en medio de las pruebas» hasta el martirio.
El jerarca católico trazó un paralelismo entre el sufrimiento de la mártir y las dificultades cotidianas de los venezolanos, refiriéndose a los «golpes físicos» como la enfermedad y la muerte, así como a los «golpes espirituales» derivados de la depresión o la decepción.
«Como cristianos tenemos que cultivar esa fortaleza. Nunca debemos rendirnos», sentenció Caraballo, citando a San Agustín para alentar a los presentes: «Haz lo que puedas, pide lo que no puedas y Dios hará que puedas».
Un llamado a la valentía
Para finalizar, el arzobispo reconoció la nobleza y el espíritu de lucha de los habitantes de Cumaná, exhortándolos a no desfallecer ante las circunstancias actuales.
«Hay palabras, retos y circunstancias que desaniman a los cobardes; suelen ser las mismas que animan a los valientes», recordó Caraballo, concluyendo con una bendición para los presentes y aquellos impedidos de asistir por enfermedad o lejanía.
Sala de redacción ND58 / Edwin Rivero Yegres, corresponsal Cumaná
Edición: Villasmil, Henry
Gráficas: Edwin Rivero Yegres




