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Trump: «Haremos algo con Groenlandia por las buenas o por las malas»

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ratificó este viernes su decisión de asumir el control de Groenlandia para frenar la influencia geopolítica de potencias rivales, advirtiendo que la operación se ejecutará «ya sea por las buenas o por las malas».

El mandatario justifica la medida ante la creciente presencia militar de Rusia y China en el Ártico, mientras cuestiona la soberanía histórica de Dinamarca sobre el territorio.

Internacionales, 10 de enero de 2026 (ND58).- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ratificó este viernes su decisión de asumir el control de Groenlandia para frenar la influencia geopolítica de potencias rivales, advirtiendo que la operación se ejecutará «ya sea por las buenas o por las malas».

El jefe de Estado argumentó que la seguridad nacional exige una intervención directa ante el despliegue de destructores y submarinos rusos y chinos en la zona.

Justificación estratégica y propiedad del territorio

Trump enfatizó ante los medios en la Casa Blanca que Washington debe actuar, «les guste o no», para evitar que la isla caiga bajo dominio extranjero.

El mandatario desestimó la posibilidad de acuerdos de arrendamiento, subrayando que la defensa efectiva del territorio requiere la titularidad plena del mismo.

«Los países tienen que tener propiedad; y se defiende la propiedad, no se defienden los arrendamientos; y tendremos que defender Groenlandia», sentenció el presidente.

Asimismo, cuestionó la legitimidad de la soberanía danesa sobre la isla ártica. Aunque expresó admiración por el país nórdico, Trump alegó que «el hecho de que desembarcaran allí con un barco hace 500 años no significa que sean dueños de esa tierra».

El líder estadounidense insistió en que su preferencia sería lograr un acuerdo diplomático, pero descartó cualquier arreglo que no implique el control total. «Cuando lo poseemos, lo defendemos», puntualizó.

Tensiones con la OTAN y canales diplomáticos

La retórica de la Casa Blanca ha generado inquietud sobre la estabilidad de la Alianza Atlántica.

Trump intentó mitigar estos temores asegurando que una eventual acción militar en Groenlandia no implica una postura contraria al bloque, recordando su papel en el fortalecimiento de la organización.

«La OTAN tiene que entender que yo estoy totalmente a favor. Yo salvé a la OTAN. Si no fuera por mí, ahora mismo no tendrían OTAN», afirmó.

En paralelo, el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo una conversación telefónica con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.

Según Tommy Pigott, viceportavoz del Departamento de Estado, ambos discutieron «la importancia de la seguridad en el Ártico para todos los aliados».

Rubio, quien tiene previsto reunirse con diplomáticos daneses la próxima semana, también abordó con Rutte los esfuerzos liderados por Washington para buscar una solución negociada al conflicto en Ucrania.

La postura de la administración y el antecedente venezolano

La insistencia de Trump sobre Groenlandia ha cobrado fuerza tras la reciente operación en Caracas que resultó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro.

Desde el inicio de su mandato en 2025, el control territorial ha sido un eje central de su política exterior.

Altos funcionarios, como el subjefe de gabinete Stephen Miller y la portavoz Karoline Leavitt, no han descartado el uso de las fuerzas armadas para la anexión.

Por su parte, el vicepresidente JD Vance intentó matizar la postura, aunque advirtió que si Europa «no se toma en serio la seguridad de ese territorio», Estados Unidos tomará medidas.

Rechazo unánime del Parlamento groenlandés

Frente a las advertencias de Washington, los líderes de los cinco partidos representados en el Inatsisartut (Parlamento de Groenlandia) emitieron una declaración conjunta defendiendo su derecho a la autodeterminación.

El texto exige el cese de lo que califican como «desprecio» por parte de Estados Unidos.

«El futuro de Groenlandia lo deben decidir los groenlandeses. La tarea del futuro de Groenlandia se hace en diálogo con su gente y con base en las leyes internacionales y el Estatuto de Autonomía», reza el documento.

La declaración, firmada por el presidente autonómico Jens-Frederik Nielsen y respaldada por líderes como Pelle Broberg, rechaza cualquier intromisión externa.

«No queremos ser estadounidenses, no queremos ser daneses, queremos ser groenlandeses», concluyeron los legisladores.

Sala de redacción ND58 | Fuente: EFE
Edición: Villasmil, Henry
Gráfica: EFE

 

 

 

 

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