León XIV preside su primer Viacrucis centrado en la paz y la justicia
Las meditaciones escritas por un fraile de Tierra Santa denuncian los abusos del poder y la tragedia de la guerra.
Vaticano, 04 de abril de 2026 (ND58).- El papa León XIV encabezó este Viernes Santo su primer Viacrucis en el Coliseo de Roma, donde las reflexiones del fraile Francesco Patton instaron a la comunidad internacional a erradicar la violencia y el autoritarismo.
El acto, cargado de simbolismo, conectó el sufrimiento de Jesucristo con las crisis humanitarias actuales en un mensaje de justicia social y esperanza.
El Pontífice cargó personalmente con la cruz ante miles de fieles congregados en el anfiteatro Flavio, símbolo histórico de la persecución cristiana.
El texto de este año, redactado por el antiguo custodio de Tierra Santa, evitó menciones geográficas específicas para centrarse en una crítica universal contra la tiranía y la indiferencia.
Crítica a la arbitrariedad del poder político
Las meditaciones señalaron la persistencia de figuras como Poncio Pilato en la gobernanza contemporánea, denunciando a quienes ejercen una autoridad sin límites.
El autor advirtió que existen mandatarios que «creen haber recibido una autoridad ilimitada y piensan que pueden usarla y abusar de ella a su antojo».
Bajo esta premisa, el texto recordó que toda posición de mando conlleva una responsabilidad ética ineludible ante la divinidad.
«Toda autoridad deberá responder ante Dios por el propio modo de ejercitar el poder recibido: el poder de juzgar, pero también de comenzar una guerra o de terminarla», aseveró Patton.
El drama humanitario y la vulnerabilidad social
El rito prestó especial atención a los sectores más desprotegidos de la sociedad global, mencionando explícitamente a los migrantes y desplazados.
Se elevaron oraciones por quienes han «naufragado en desesperados viajes de esperanza» o han sido «suprimidos en campos de exterminio» y zonas de conflicto bélico.
Asimismo, el texto denunció las prácticas de los regímenes autoritarios que vulneran la dignidad humana en los centros de reclusión.
Se comparó el martirio de Cristo con el sufrimiento de los prisioneros obligados a la desnudez o el de las mujeres víctimas de la trata de personas.
El dolor de las madres y el valor del servicio
El encuentro de Jesús con María sirvió para visibilizar el padecimiento de las mujeres que ven a sus hijos sucumbir ante la criminalidad.
«Tantísimas madres hoy ven a sus hijos arrestados, torturados, condenados, asesinados» o deben velar sus restos en instituciones hospitalarias, lamentó el autor franciscano.
En contraste con este dolor, se exaltó la labor de los voluntarios y ciudadanos que asisten a los necesitados en contextos extremos.
El texto equiparó a estos benefactores con el cireneo, pues arriesgan su integridad para ofrecer «alimento, instrucción, cuidados médicos o justicia» a los desvalidos.
Ética informativa y el legado franciscano
La ceremonia también incluyó un llamado de atención hacia la industria del entretenimiento y el sector de la información.
Se criticó el sensacionalismo que «ostenta la desnudez para obtener algún espectador más» o que expone la intimidad de los individuos ante el escrutinio público de forma desmedida.
Finalmente, el acto conmemoró el octavo centenario del fallecimiento de san Francisco de Asís, figura que inspiró la esencia de estas reflexiones.
El espíritu del «santo de los pobres», quien peregrinó a Tierra Santa en tiempos de las cruzadas, impregnó este primer viacrucis del pontificado de León XIV.
Sala de redacción ND58 | Fuente: EFE
Edición: Villasmil, Henry
Gráficas: EFE


