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PSG conquista su segunda Liga de Campeones tras vencer al Arsenal en penales

El Paris Saint-Germain revalidó su título de la Liga de Campeones en Budapest, al derrotar al Arsenal en una dramática definición por penales tras igualar a un tanto durante el tiempo reglamentario y la prórroga. La victoria consolida la hegemonía del cuadro francés, que debió sobreponerse a un partido adverso ante un rival que llegaba en condición de invicto a la instancia definitiva.

El equipo parisino superó a los londinenses en una agónica tanda de penales para coronarse monarca del fútbol europeo por segundo año consecutivo.

Budapest, 30 de mayo de 2026 (ND58).- El Paris Saint-Germain revalidó su título de la Liga de Campeones en Budapest, al derrotar al Arsenal en una dramática definición por penales tras igualar a un tanto durante el tiempo reglamentario y la prórroga.

La victoria consolida la hegemonía del cuadro francés, que debió sobreponerse a un partido adverso ante un rival que llegaba en condición de invicto a la instancia definitiva.

Tras ciento veinte minutos de intenso desgaste físico y táctico, la balanza se inclinó a favor de los parisinos desde los once metros, donde sellaron un histórico triunfo por 4-3.

Un arranque prometedor para el conjunto inglés

El encuentro decisivo de la temporada 2025-2026 comenzó de manera inmejorable para los dirigidos por Mikel Arteta.

Apenas a los cinco minutos de juego, el delantero alemán Kai Havertz justificó su sorpresiva inclusión en la alineación titular sobre Viktor Gyökeres y marcó el primer tanto del partido.

Con esta anotación tempranera, el equipo inglés exhibió la solidez defensiva que lo caracterizó durante toda su campaña continental.

Bloquearon los espacios en su propia área y frustraron las asociaciones ofensivas del elenco rival durante la totalidad de la primera mitad.

La reacción parisina y la polémica del empate

El descanso sirvió como punto de inflexión para la escuadra de Luis Enrique, que regresó al terreno de juego con una vocación claramente ofensiva.

El extremo georgiano Khvicha Kvaratskhelia asumió el protagonismo del ataque, encontrando en Ousmane Dembélé a su mejor aliado para desarticular la zaga contraria.

La insistencia rindió frutos a los sesenta y dos minutos, cuando Kvaratskhelia fue derribado en el área por el defensor español Cristhian Mosquera.

El árbitro principal sancionó la falta de inmediato, una decisión que fue ratificada poco después por los asistentes del videoarbitraje.

Dembélé asumió la responsabilidad y ejecutó el cobro con un potente remate de derecha que engañó por completo al guardameta David Raya.

Sin embargo, la acción desató una intensa controversia técnica, resumida por la prensa deportiva de la siguiente manera:

«La omisión de la segunda tarjeta amarilla al zaguero fue «un despropósito reglamentario», donde el colegiado simplemente optó por «dejar jugar» en lugar de aplicar el castigo correspondiente».

Ante este escenario de tensión, Arteta reaccionó con rapidez táctica para evitar quedar en inferioridad numérica.

El estratega sustituyó de inmediato al amonestado defensor e hizo ingresar a Jurrien Timber, neutralizando así el riesgo de una expulsión en los momentos más críticos del duelo.

El suspenso de la prórroga y la definición final

Con el marcador nuevamente equilibrado, ambas escuadras buscaron el tanto de la victoria para eludir el siempre agotador tiempo suplementario. Bradley Barcola tuvo la oportunidad más clara en la agonía del tiempo regular, pero el ángulo desfavorable terminó jugando en su contra y ahogó el grito de gol.

La paridad persistió durante la prórroga, impulsada por las intervenciones providenciales de los porteros ante cada exigencia ofensiva de los delanteros.

La incapacidad para quebrar el empate obligó a definir el destino del máximo trofeo europeo mediante los cobros desde el punto penal.

La tanda se desarrolló con un altísimo nivel de tensión hasta alcanzar la dramática instancia de muerte súbita.

El fallo definitivo del defensor brasileño Gabriel Magalhães selló la pizarra a favor de los franceses, consagrando al Paris Saint-Germain de forma definitiva en la cúspide del balompié mundial.

Sala de redacción ND58
Edición: Villasmil, Henry
Gráficas: AFP

 

 

 

 

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