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Lula logra histórica remontada ante Flávio Bolsonaro y presidirá Brasil

El actual presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, conquistó este domingo la reelección al superar al senador Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta electoral. Con una victoria inédita, el gobernante revirtió su desventaja inicial y aseguró su cuarto mandato consecutivo al frente del gigante sudamericano.

El líder progresista revirtió los resultados iniciales, aseguró su cuarto periodo en el poder y frenó el avance conservador en la región.

Internacionales, 26 de octubre de 2026 (ND58).- El actual presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, conquistó este domingo la reelección al superar al senador Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta electoral. Con una victoria inédita, el gobernante revirtió su desventaja inicial y aseguró su cuarto mandato consecutivo al frente del gigante sudamericano.

Según los datos oficiales emitidos con el 99,81 % de las urnas escrutadas, el jefe de Estado obtuvo el 51,76 % de los sufragios frente al 48,24 % de su contrincante.

Esta diferencia, que supera los cuatro millones de votos, marca un hito desde el fin de la dictadura militar brasileña entre 1964 y 1985. Es la primera ocasión en que el aspirante que quedó segundo en la ronda inicial triunfa en la votación definitiva.

Un cuarto mandato sin precedentes

Lula asumirá el poder el próximo cinco de enero en Brasilia, a los ochenta y un años de edad, en lo que será su segundo periodo consecutivo.

Nunca antes en la historia institucional de la nación un dirigente había sido elegido para ocupar la Presidencia en cuatro ocasiones distintas.

Este triunfo también supone un dique de contención frente a la corriente de derecha que ha cobrado fuerza en América Latina recientemente.

El giro estratégico de la campaña

El líder del Partido de los Trabajadores partía en desventaja luego de que Bolsonaro consiguiera una diferencia de más de dos millones de apoyos en la etapa previa. Los últimos sondeos proyectaban un escenario muy reñido, con el senador numéricamente por delante.

Tras catalogar la primera fase de su despliegue como «desorganizada», el gobernante replanteó su enfoque y llamó a movilizarse masivamente en las calles y en las redes sociales.

La respuesta popular desató un fervor progresista en las principales ciudades que no se había visto en décadas.

En paralelo, el candidato oficialista impulsó medidas ejecutivas y legislativas clave para consolidar su apoyo.

Destacan la aprobación de nuevas normativas de jornadas laborales en el Congreso, la condonación de deudas para millones de trabajadores autónomos y el lanzamiento de incentivos para la industria de los videojuegos.

Narrativa frente a la oposición

La campaña oficialista centró parte de su discurso en advertir sobre los peligros del retorno conservador y el impacto de políticas de recortes aplicadas durante el mandato de Jair Bolsonaro.

El equipo de Lula vinculó al senador con la «motosierra» gubernamental del Ejecutivo argentino y calificó su eventual victoria como un «riesgo para la democracia».

Además, se recordaron las sospechas de corrupción que pesan sobre el candidato opositor y sus supuestos vínculos con grupos paramilitares de Río de Janeiro.

En medio de señalamientos sobre posibles injerencias foráneas por parte del Gobierno estadounidense para favorecer a Bolsonaro, el mandatario fue categórico al defender la soberanía.

«No permitiremos que Brasil sea el patio trasero de nadie», exclamó el dirigente en reiteradas ocasiones ante sus seguidores.

El futuro judicial opositor y un nuevo Parlamento

Por su parte, el senador opositor perdió la iniciativa para marcar el debate público y se vio obligado a ir a remolque durante las últimas tres semanas de contienda. Al ceder frente al oficialismo, Flávio perderá en febrero sus fueros como parlamentario.

Esta nueva realidad legal lo dejará expuesto para enfrentar al menos dos investigaciones penales relacionadas con supuestos delitos de blanqueo de capitales.

Mientras tanto, el presidente reelecto se prepara para gobernar durante su último periodo constitucional. Pese a la histórica victoria, Lula enfrentará un panorama político complejo y deberá negociar con un Parlamento que tiene una inclinación conservadora mucho más acentuada que la del cuatrienio anterior.

Sala de redacción ND58 | Fuente: EFE
Edición: Villasmil, Henry
Gráficas: EFE

 

 

 

 

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