Virgen del Rosario de ChiquinquiráZulia

Arzobispo clama por unidad ciudadana para superar la crisis nacional

El arzobispo de Maracaibo, monseñor José Luis Azuaje, instó este sábado a los ciudadanos a superar las fracturas sociales para reconstruir la nación en unidad. Durante la eucaristía previa a la Bajada de la Virgen de Chiquinquirá, el líder religioso subrayó la urgencia de abandonar el personalismo para alcanzar una transformación comunitaria auténtica.

Durante la tradicional misa de la Bajada de la Chinita, monseñor José Luis Azuaje exhortó a la ciudadanía a deponer el egoísmo en favor del desarrollo humano integral.

Maracaibo, Zulia, Venezuela, 01 de noviembre de 2026 (ND58).- El arzobispo de Maracaibo, monseñor José Luis Azuaje, instó este sábado a los ciudadanos a superar las fracturas sociales para reconstruir la nación en unidad. Durante la eucaristía previa a la Bajada de la Virgen de Chiquinquirá, el líder religioso subrayó la urgencia de abandonar el personalismo para alcanzar una transformación comunitaria auténtica.

Afectado aún por las secuelas del coronavirus, el prelado ofreció su sermón sentado desde la plazoleta de la basílica. En este recinto a cielo abierto, planteó ante los feligreses que la devoción mariana debe convertirse en el motor principal para la recuperación del territorio nacional y la sana convivencia.

El desafío de la reconstrucción nacional

Tomando como referencia los textos bíblicos del profeta Zacarías, el representante católico comparó la crisis actual con períodos históricos de profunda vulnerabilidad.

Pidió a los asistentes no sucumbir ante el abatimiento ni pensar que el sufrimiento local es un padecimiento exclusivo.

«Cada pueblo cree muchas veces que es el único que ha vivido calamidades, pero lo importante es la actitud con la que se enfrenta esta situación», precisó.

Un compromiso ético más allá del fervor

El clérigo advirtió que el entusiasmo por el reencuentro espiritual con la patrona zuliana debe transformarse en una responsabilidad ciudadana permanente.

Recalcó la imperiosa necesidad de tejer alianzas sólidas que logren superar definitivamente cualquier diferencia política o cultural.

Al respecto, indicó que el objetivo es «comprender que «generar una cultura del encuentro libre de ‘rencillas’ estériles» constituye nuestra mayor deuda social».

La dignidad humana como pilar indispensable

Azuaje destacó que la igualdad ontológica de todas las personas resulta ser el cimiento principal para erradicar la polarización. Afirmó que reconocer el valor inalienable de cada individuo otorga la fuerza necesaria para trabajar por un bienestar común sin ningún tipo de exclusiones.

En consecuencia, animó a la población a seguir aportando al país, destruyendo las rivalidades que impiden avanzar hacia el progreso integral.

Puentes de encuentro frente a las barreras divisorias

El arzobispo remarcó el carácter integrador de la fe, bajo cuyo manto se disuelven los protagonismos y la autosuficiencia en favor de la paz.

Reprochó las actitudes defensivas que fragmentan a la sociedad y exhortó a edificar soluciones conjuntas en lugar de muros de separación.

Según sus propias palabras, la seguridad colectiva nace al «entender que «construir puentes de encuentro donde todos nos necesitemos mutuamente» es verdaderamente vital».

Finalmente, monseñor Azuaje recordó el valor transformador del dolor y la vigencia ineludible del servicio fraterno.

Subrayó que el consuelo espiritual no es un mero privilegio, sino una misión fundamentada en la corresponsabilidad y la honestidad plena.

«Debemos ser sinceros en reconocer la fragilidad que hemos tenido, así como las virtudes que hemos ofrecido», concluyó el líder pastoral.

Sala de redacción ND58 | Marisabel Diaz
Edición: Villasmil, Henry
Gráficas: @villasmilhfoto

 

 

 

 

 

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