El insomnio, una enfermedad producto del cambio climático

 


Investigadores del Centro Belfer de Ciencias y Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard determinaron que el calor producido por el cambio climático, afecta el ciclo del sueño y produce insomnio.

Nueve York, Estados Unidos, 29 de mayo de 2017 (D58).- El cambio climático llega por las noches. Esa es la conclusión de un grupo de científicos que estudia cómo el calor perturba el sueño y cómo se espera que el calentamiento global proyectado haga que el mal dormir sea aún peor.

Dirigido por Nick Obradovich del Centro Belfer de Ciencias y Asuntos Internacionales de la Universidad de Harvard, un equipo de investigadores es el primero en documentar la relación entre el aumento de las temperaturas y el mal dormir.

Compararon las respuestas sobre el sueño con las temperaturas locales de los encuestados, no solo encontraron un vínculo entre la temperatura y el sueño, sino que descubrieron que el fenómeno era tres veces más fuerte en verano.

Su nuevo estudio vincula a la mayoría de las experiencias individuales, como quedarse dormido, con un fenómeno verdaderamente planetario – el calentamiento global. Éste se une a un cuerpo en expansión de investigación que sugiere que el aumento de las temperaturas va a cambiar gradualmente incluso los aspectos más mundanos de la vida cotidiana.

La fisiología de la temperatura y el sueño se ha entendido desde hace algún tiempo. A medida que el cuerpo se desplaza hacia la inconsciencia, los vasos sanguíneos de la piel se dilatan, lo que permite que el calor escape y reduce la temperatura corporal central.

Las investigaciones anteriores han demostrado que la temperatura del aire ambiente por encima de lo normal «puede prevenir el desprendimiento de calor del cuerpo central, y que el mal sueño se asocia con una elevada temperatura corporal», escribieron los autores.

A medida que el mundo se calienta, las temperaturas del aire nocturno aumentan a un ritmo más rápido. Este hecho aparentemente contraintuitivo ha sido documentado por años por los científicos que estudian el clima global.

Después de establecer una relación entre el sueño y la temperatura, los investigadores usaron proyecciones de calentamiento global para ver cómo los problemas de sueño podrían empeorar en la segunda mitad del siglo.

Lo más sorprendente para Obradovich fue que los investigadores observaron un fuerte efecto del calor en el sueño. Cuando hablamos del sufrimiento provocado por temperaturas más calientes, ninguno está más expuesto que los ancianos y los pobres.

Redacción: Agencias
Edición: Carreño, Reina
Fotos: Agencias

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