Cristhian Sequera, sin una pierna le sonríe a la vida

Cristhian Sequera
Cristhian Sequera requiere una prótesis para volver a caminar

Con sus manos y una pierna le sonríe a la vida. Cristhian Sequera es un chico, 32 años de edad, de combate. El mundo giró 180 grados en 2015.

Maracaibo, Zulia, Venezuela, 03 de mayo de 2020 (ND58). Un accidente de tránsito en Caracas frustró sus pasos: dejó sin caminar. «Trabajaba como motorizado, estaba en la Avenida de Bello Monte.

Agarré la intercepción hacia la Autopista Francisco Fajardo, vía centro, y al incorporarme a la autopista un primer automóvil me atropella: quedé expuesto en el primer carril. Un segundo vehículo me pasó por arriba de las piernas, dejándolas muy comprometidas», narró en entrevista exclusiva con Noticias Digital 58.

El hecho lo encara con fe en Dios. En la actualidad, posee más sueños. Anhela ser próspero para su retoño, de la mano de madre, familiares, vecinos, amigos.«Quiero volver a tener mi vida normal, sacar adelante a mi hijo, terminar mi carrera universitaria y ser un profesional» en Venezuela.

Con ánimo, visión de progreso, continuó: «Me ha ayudado a salir adelante Dios y los Santos. Luego, mi madre que ha sufrido tanto como yo, mi hijo y toda mi familia. También mis amigos, quienes se han dedicado a ayudarme, estar conmigo, brindarme siempre una palabra de aliento para seguir adelante. Muchas personas han colaborado a mi recuperación».

Desea salir adelante por el bienestar de su hijo

Para este joven, que según su cuenta en Instagram @chris.squera resulta admirador del «rap y trap, compositor» tal circunstancia «transformó de una manera impresionante mi vida; era una persona muy activa, con familia y un hijo por quien velar. Siempre estaba trabajando, luchando por los míos.

De repente, todo cambió: me vi en una cama por casi tres años. Luego, en una silla ruedas. Fue duro asimilar todo», relató.

Modelo de superación: Cristhian Sequera

Sequera recibe apoyo económico de sus seres queridos. Sin embargo, se rehúsa a cruzar brazos. Solo la pandemia por COVID-19 ha paralizado su labor en las calles de la capital de Venezuela.

Sostuvo: «mi familia y varios amigos me han colaborado mucho económicamente. También, vendía café, cigarrillos, y caramelos en un puestico con mi silla, para hacer cualquier cosita, ayudarme. Mi mamá trabaja mucho para compensar mi falta monetaria».

El joven vendía café, cigarrillos y caramelos para ganarse la vida

Ganarse el pan le está siendo complicado. «El puesto lo tenía hasta que comenzó la pandemia. Por cuestiones de cuidado no puedo salir. La estabilidad monetaria se perdió por completo, porque trabajo diario», expuso.

Comentó: «El gobierno me da solo la pensión de una misión que se llama José Gregorio Hernández, más nada».

Vivir en aislamiento

Como todos, está aislado en casa, en el barrio José Gregorio Hernández en Cotiza, parroquia San José, pero sufriendo más.

«Es un poco difícil, pero necesario. Hace unos años me caí en la calle y se me estranguló un órgano llamado el vaso, ese es el encargado de mantener las defensas del cuerpo. Por ende, no puedo salir, estaría más propenso al contagio», reconoció.

A través de un video publicado en la red social de la cámara, se denota que la zona donde habita queda en alto.

«Se me dificulta el traslado en silla de ruedas y movilizarme. Para llegar a mi casa, tengo que buscar vecinos que me ayuden a subir, aproximadamente, 30 a 40 escalones, hacia arriba. Lo mismo es para salir de mi casa».

En busca de una prótesis

Al muchacho le hace falta una prótesis, para valerse por sí solo. «A mí me queda la pierna izquierda y me falta una operación, para flexionar la rodilla. Está bien recuperada», informó.

Siguió con la explicación. «Estoy en busca de una prótesis de miembro derecho, para empezar una marcha estable, volver a caminar, a fin de reintegrarme a la sociedad y empezar a hacer mi vida de nuevo».

Su familia desea terminar «esta gran batalla, para volver a tener una vida y seguir adelante», acotó.

A los organismos del Estado, envió un mensaje: «deberían tener más interés por las personas que tienen algún tipo de discapacidad, porque no todas tienen recursos para mantenerse o salir adelante; siempre hará falta un poco de impulso».

Cristhian Sequera, estudiante que detuvo el tercer semestre de Administración de Aduanas, en el Colegio Universitario de Administración y Mercadeo, habló con una sonrisa amplia a la ciudadanía, a quienes cuentan con sus cuatro extremidades y aún se quejan.

Le habló a las personas que tienen sus extremidades completas y todavía se quejan

Manifestó: «cada quien tiene sus propios problemas, cada uno los hace tan grande como pueda. No hay problema que no tenga solución, solo de la muerte no se escapa».

«Mientras se esté vivo, se puede hacer mucho con confianza determinación y fe. De nada vale ahogarse en un vaso con agua, puedes tener solución al frente de ti».

Ha progresado con el apoyo de su madre

Redacción: García, Grisel (@burbujamedia_)
Edición: Villasmil, Henry
Gráficas: cortesía

 

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