Leonardo Padrón conquista México con nueva versión de Rubí

El escritor venezolano paraliza las noches mexicanas con la transmisión de Rubí, la serie de Televisa que protagoniza Camila Sodi y José Ron. A su cargo estuvo la adaptación del éxito que llevó a la fama a Bárbara Mori en 2004.
Maracaibo, Zulia, Venezuela, 21 de junio 2020 (ND58).- Ya había seducido Estados Unidos a principio de año, pero faltaba México. Ahora, el escritor Leonardo Padrón disfruta el éxito que ha tenido la adaptación de Rubí en la tierra del taco y los mariachis. Noche a noche, la serie de 26 capítulos conquista la audiencia y deja claro que la creatividad del venezolano no tiene límites, pues la nueva Rubí no sólo enloquece a los hombres, ya que también hace lo propio con la audiencia que no se pierden ningún episodio. Padrón reveló todos los detalles de este nuevo acierto en su carrera a la revista TVyNovelas de México, y aquí algunas de sus confesiones:
Rubí pareciera una telenovela intocable para los amantes del género, ¿cómo asumiste la responsabilidad de reescribirla en esta versión 2020?
Bueno, imagínate, Rubí es un clásico de las telenovelas mexicanas. Además, es un clásico que aún permanece vivo en la memoria de la audiencia y con una resonancia muy positiva, es decir, para muchas personas, Rubí terminó convirtiéndose en un arquetipo femenino muy fuerte, entonces implica una tremenda responsabilidad, un desafío importante porque es como meterse en aguas casi sagradas. Pero como efectivamente es la premisa del proyecto llamado Fábrica de sueños, el concepto va justamente de eso, de reeditar los grandes clásicos de la televisión mexicana y empacarlos en un traje más contemporáneo, contando la historia de una manera más fluida, en 26 capítulos. Que me hayan asignado a mí esta versión es sin duda un gran honor y una tremenda responsabilidad. Pero lo he disfrutado muchísimo porque no hay nada más divertido que escribir a una protagonista con una moral tan aparentemente ambigua. O sea, no es una protagonista con un corset moral tan asfixiante como la de las clásicas telenovelas; en el fondo, Rubí encarna lo que en una novela tradicional es una villana.
¿Esta Rubí tendrá la misma esencia que la original?
Vamos a ver a una Rubí muy empoderada, muy consciente de su poder sobre los hombres, de su magnetismo personal, con una moral bastante flexible, en función de sus propósitos, será una Rubí que se hace un juramento a sí misma de salir de esa arena movediza que es la pobreza, y apela a sus mayores herramientas de seducción para lograr su meta. En ese sentido, el personaje que yo escribí respeta fielmente a la original, por supuesto, todas las peripecias dramáticas son distintas, aunque conservo personajes emblemáticos, mantengo lo que es el núcleo afectivo de ella, pero además, creo que una de las cosas más innovadoras que pudiera tener esta adaptación es que tiene dos tiempos narrativos, o sea, se echa el cuento de Rubí, el que conocemos, pero también hacemos como la secuela, porque aparece aquí una Rubí 20 años después, veremos en qué situación está, cómo ella misma evoca su historia que la convirtió en una leyenda, en una devoradora de hombres y qué le está pasando actualmente. Es que en los dos tiempos narrativos ocurren situaciones de conflicto muy fuertes para ella.
En tu caso, ¿Llegaste a ver la historia protagonizada por Bárbara Mori?
No la vi completa, pero sí vi bastantes capítulos. Vi mucho material, por supuesto y te puedo decir que Bárbara Mori hizo una Rubí maravillosa, y es una historia en la que nunca dejaban de pasar cosas. A mí me pareció extraordinaria.
¿Fue difícil compactar esta trama en 26 capítulos?
Siempre es difícil, pero tampoco es que fui fidedigno con el relato original, es decir, aquí se verán otros personajes distintos, hasta aparecerá un príncipe y un zar de la moda, como el equivalente a Osmel Sousa, que convertirá a Rubí en una mujer famosa, conocida. Yo diría que cada hombre significa un peldaño más para independizarse. Porque esa es otra cosa, aquí Rubí utiliza a los hombres no para vivir de ellos, sino para terminar ella empoderándose a sí misma, ella los manipula, es su filosofía. Pero vamos a ver otras situaciones, hay una parte importante del cuento que ocurre en España y fuimos a grabar ahí.

Padrón fue contratado por W Studios y Lemon Studios para adaptar esta impactante historia.
¿Tuviste la oportunidad de construir junto con Camila el personaje?
Lamentablemente, cuando arrancaron las grabaciones yo estaba en España con la gira del musical Piaf, entonces no pude estar presente. La conocí después durante las grabaciones, ya iba como la mitad del proyecto, ella había perfilado con muchísimo tino al personaje. Por supuesto hablamos, intercambiamos criterios, debo reconocer que Camila es una mujer inteligente, sabía el desafío que implicaba sustituir a Bárbara Mori, aunque en realidad no era sustituirla a ella, sino darle otro rostro a Rubí. Ella, obviamente, tiene otros atributos distintos a los de Bárbara Mori, y los usó muy bien. De hecho, para mí, Camila tiene el mejor desempeño actoral de la serie. Cuando terminas de ver el capítulo dirás: “Sin duda alguna, esta es Rubí”.
¿La viste perfecta, cómoda en el rol, idónea?
Sí, y yo sé que la han cuestionado, que han dicho que no tiene la misma belleza que Bárbara Mori. Pero es que catalogar la belleza o el poder de seducción de una mujer sólo por su físico, es subestimar a la mujer como entidad. Es decir, una mujer puede ser inmensamente seductora, sin necesidad de ser esculturalmente perfecta. Y creo que Camila justamente apeló a su propio magnetismo, a la energía que construyó y que le adjudicó al personaje.
Apartando lo malo que puede tener Rubí, ¿su empoderamiento llega a ser una inspiración para algunas mujeres?
Ella no necesariamente es un ejemplo a seguir, porque las historias tampoco se escriben para moralizar, ni para servir de ejemplo, porque si no, no podrías contar La Reina del Sur, El Patrón del Mal. Pero yo creo que todo el entorno de Rubí, todos esos personajes destilan una cantidad de elementos que van a generar identificación. Por ejemplo, el personaje de Maribel, lo hizo Kimberly Dos Ramos con un encanto excepcional. El público verá como ella asume todo el tema de su discapacidad, además de una manera muy contemporánea, moderna.
También dibujaste a un Héctor distinto, con algunos toques de demencia…
Sí, es un personaje que de alguna manera fue víctima de su propio temperamento, un personaje lleno de derrotas anteriores, con una familia disfuncional, con una tragedia a cuestas en la familia, es un rol que no asume los fracasos de una forma lucida, tiene una inteligencia emocional bastante fallida y psicológicamente es una personaje súper interesante.
¿Cómo viste a Mayrín Villanueva, criticada por interpretar un rol mucho mayor?
A mí me parece que ella le otorgó un aura de bondad tan cálido a su personaje que no es justo encasillar a los actores, porque la maravilla de este oficio es la ductilidad, el poder ser alguien más joven o más viejo. Fue todo un reto para ella y además, al público se le olvida a los tres minutos su verdadera edad.

Camila Sodi, sobrina de Thalía, fue elegida para protagonizar la serie de 26 capítulos.
