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Las bolsas plásticas, un impacto ambiental sin control

Los motivos son de sobra conocidos. En pocas generaciones se ha pasado de que las abuelas usaran una cesta o un carrito durante años, a consumir más de 200 bolsas de plástico al año por persona, lo que representa más de 500 billones de bolsas en el mundo. En Venezuela se desechan al menos 4500 millones de bolsas plásticas al año.

Maracaibo, Zulia, Venezuela, 3 de julio de 2020 (ND58).- Una bolsa de plástico, cuya vida media es de 15 minutos por cada uso, puede llegar a tardar más de 500 años en descomponerse, siendo muy perjudicial para la naturaleza. Así que para concientizar sobre los peligros que conlleva el uso de bolsas de plástico para el medio ambiente, la necesidad de reducción de las bolsas de plástico de un solo uso y fomentar el consumo responsable el 3 de julio se celebra Día Internacional Libre de bolsas plásticas.

La iniciativa surgió de la «Fundació Prevenció de Residus i Consum» (Fundación para la Prevención de Residuos y el Consumo Responsable), una organización de Barcelona, España que promueve acciones y políticas que promueven la cultura de reducción, reutilización y aprovechamiento de los residuos como recursos.

Venezuela ante ésta problemática ambiental

En Venezuela, el principal problema al que se enfrentan las organizaciones es la idea general de que la bolsa plástica ofrecida en los establecimientos para llevar los productos es un derecho, y es hasta considerado ofensivo que te la nieguen o vendan (conducta que se ha popularizado recientemente por la escasez de plástico para fabricarlas).

En los informes anuales publicados por la Fundación para la Defensa de la Naturaleza (FUDENA), organización sin fines de lucro que desde 1975 se dedica a la conservación de los recursos naturales, el ambiente y la promoción del desarrollo sostenible, «en Venezuela el desecho de bolsas plásticas cada año, ocupa el tercer lugar entre los más encontrados en las playas venezolanas, y el octavo a nivel internacional».

Por ello, FUDENA en el día Internacional Libre de Bolsas propone lo siguiente: «Reducir de forma efectiva el consumo de bolsas de un solo uso, optar por un consumo responsable, que los gobiernos ordenen normativas y medidas ambientales para hacer posible la reducción efectiva de las bolsas, y fomentar medidas que disuada el consumo de las mismas».

¿Que se ha hecho a nivel internacional para combatir esta problemática?

Varias ciudades de la región han adoptado medidas para reducir el consumo de bolsas plásticas. En países como Argentina, Chile, Colombia, Brasil y Perú existen iniciativas municipales para eliminar el uso de bolsas plásticas en los comercios. Específicamente en Colombia, el consumo de estas bolsas ha disminuido 27% en lo que va de año.

Desde el primero de julio de 2016, las bolsas de plástico gratuitas estarán prohibidas en los supermercados de Francia. En Italia se empezó a prohibir el uso de bolsas plásticas, por razones económicas, favoreciendo la industria de bolsas «biodegradables».

La Unión Europea ha aprobado recientemente una nueva ley para tratar de reducir el consumo de bolsas en un 80% en los próximos 15 años y para reducir el consumo anual a 90 bolsas por habitante para finales del 2020 y a 40 bolsas por persona para 2025.

«Queremos recordar que no basta cobrar las bolsas de plástico de un solo uso, deberían prohibirse, como han hecho otros países como Francia e Italia», sostiene Elvira Jiménez, responsable de la campaña de Plásticos de Greenpeace.

¿Qué ha hecho Venezuela?

Afortunadamente, en Venezuela ya hay ordenanzas como la del Municipio Carirubana (estado Falcón) y Municipio Chacao (estado Miranda) que regulan el uso de las bolsas plásticas. Son pequeñas luces que hacen pensar que Venezuela se unirá dentro de poco a lo que el planeta necesita: menos basura y menos bolsas plásticas.

«Ya’ax Chíim», ejemplo de emprendimiento en pro del medio ambiente

Alumnos del Tecnológico de Monterrey, México, crearon una bolsa que busca simplificar el proceso de degradación de recursos.

Se trata de «Ya’ax Chíim», que significa «verde que trae una nueva vida» en idioma maya, un proyecto que consiste en una bolsa biodegradable que permite agilizar la descomposición de desechos orgánicos, los cuales puede llegar a almacenarse hasta 70 años en vertederos.

Por medio de esta bolsa, los elementos que se encuentren en el interior pueden ser descompuestos en un período de dos semanas a un mes, permitiendo que, una vez culminado el proceso, sea posible extraer una «compost» que puede ser reutilizada como abono para plantas y cultivos.

Más allá de reemplazar las bolsas plásticas por otros materiales, es necesario un cambio de patrón de consumo, enmarcado dentro del modelo de economía, donde llevar una bolsa ecológica o un carrito al hacer las compras, podrá restarle a la basura al menos 600 bolsas al año.

Redacción: Arismendi, Luis (@arismendiht) | Fuente: FUDENA – Tecnología Ambiental
Edición: Chávez, Marian (@marianchavez27)
Gráfica: cortesía

 

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