¿Un niño lector nace o se hace?

Las cifras sobre el uso de los medios digitales en niños va en aumento, en promedio el tiempo de consumo de ordenadores, internet y video consolas llega a superar las seis horas diarias. Los libros no tienen un camino fácil en medio de estos centros multimedia, pero no todo está perdido existen estrategias para ayudar a los padres a fomentar hábitos de lectura.

Maracaibo, Zulia, Venezuela, 02 de marzo de 2021 (ND58).-  ¿Un niño lector nace o se hace? Desde esta premisa cabe preguntarse qué heredamos y qué aprendemos, pudiésemos inferir que el amor por libros es parte de aquello que genéticamente recibimos de nuestros padres a través de ese innegable código genético que se mezcla con lo adquirido en nuestra relación con el entorno.

Sin embargo, en el caso de la lectura esa influencia hereditaria no determina a un niño lector, porque un niño lector se hace, no nace.

Felipe Garrido en su libro «El buen lector se hace, no nace» (2004) señala que la literatura antes que un conocimiento es una experiencia. «Hay que formar primero el gusto, la afición, alimentar el amor y luego, si acaso llega, vendrá la erudición».

En este sentido, ante lo planteando por el autor, a los padres se nos presenta una gran oportunidad para fomentar en los pequeños el amor por la lectura y ayudarles a establecer con ella una relación a largo plazo.

Sin duda, la formación de lectores es un tema que requiere una atención especial y que se vincula con la libertad de elegir, una difícil frase para nosotros los padres que hemos trazado todo un mapa para nuestros hijos.

Los tiempos modernos nos llevan a tener niños ocupados en labores escolares, extra escolares y a llenar el tiempo de ocio en el mundo on line. Y cabe la pregunta dónde queda la lectura, erróneamente hemos asociado la lectura con las obligaciones diarias y no con la libertad.

Desde el momento en que buscamos obligar a los niños a leer le robamos la fantasía, la magia, el color y la aventura de encontrarse frente a frente con; «El principito», «Los viajes de Gulliver», «Alicia en el país de las maravillas», «Los tres mosqueteros» y pare de contar.

Mundos fantásticos que traen consigo un sin fin de beneficios que van más allá de la adquisición de conocimiento y del desarrollo del lenguaje.

Cada vez que un niño lee, o alguien le lee en voz alta, la serotonina y la dopamina, dos de los neurotransmisores más importantes del cerebro, se activan. Lo mismo sucede con la oxitocina, una hormona que modula el sistema nervioso central. En conclusión la lectura enciende el cerebro de los niños.

Mientras más temprano comenzamos, esta activación se hace más potente y se propicia el nacimiento de nuevas conexiones neuronales, con ello promovemos no solo la imaginación y la creatividad sino que les ayudamos a mejorar su memoria.

Si los padres leyeran a sus hijos quince minutos cada día, si los maestros leyeran a sus alumnos quince minutos cada día, no para estudiar sino por gusto, por divertirse, un universo de oportunidades se abrirían para nuestros jóvenes y por qué no para nuestros adultos.

Un niño lector se hace desde la observación de su entorno, desde la experimentación de la riqueza que trae cada cuento, cada fábula, cada poema. Una casa llena de libros es un lugar altamente tentador y más si nos convertimos en esos contadores de historias.

Dejemos que ese primer acercamiento sea en libertad, dejemos que las historias se acerquen a nuestros hijos a través de nuestra lectura activa para que luego ya ellos movidos por esa curiosidad, que le es innata, sientan el deseo de acercarse a estos grandes amigos.

Distintos estudios han demostrado que las personas que leen libros son significativamente más propensas a ser felices con sus vidas, que las personas a las que les leen y a quienes les incentivan en la lectura en la niñez tienen muchas más probabilidades de convertirse en lectores en la edad adulta y a su vez, de leerles a sus propios hijos.

Comencemos hoy a dar esos primeros pasos de gimnasia cerebral que sumarán al bienestar emocional de los más pequeños.

Redacción ND58 / Yeimy Marian Avila @EnProgresivo
Edición: Villasmil, Henry
Gráfica: freepik.es

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *