Reportajes Especiales

Berenice Fernández: El fuego es el único elemento que el hombre no puede contaminar

Cuando no somos capaces de quitar las capas de nuestra vida, estamos destinados a obedecer a patrones de la sociedad que nos llevan al sufrimiento y al desconocimiento del «Ser» perdiendo la sensibilidad, tomando en cuenta que Dios es un si eterno, y que la energía más poderosa que existe es el amor, a continuación, le contaremos de una mujer a la que le fue entregado el único elemento que el hombre no puede contaminar: El fuego.

Bogotá, Colombia, 30 de junio de 2021 (ND58).- Magaly Berenice Fernández, es una mexicana con un alma de fuego, se define como sanadora. Mujer medicina portadora del fuego sagrado, una joven practicante de la danza como método de sanación; canalizadora espiritual, madre de dos hijas, creció en un hogar estable lleno de armonía lo que le permitió despertar en el episodio de su vida, como lo es el divorcio a causa de la violencia doméstica; hecho que la llevo a una de sus etapas del «Despertar Espiritual» y precisamente por la relación de sus padres no demoro en salir de ese conflicto.

Rodeada de lo sobrenatural y el no sentido de pertenencia, estudio Medicina, aunque no la ejerció, la acercaba a lo que sería parte de su misión de su vida la sanación; conocer cada parte del cuerpo; también estudió la licenciatura en educación, lo que la llevo a tener conocimiento sobre el comportamiento del ser humano; es una mujer con una mirada profunda y una determinación de carácter ancestral.

Como parte de su caminar, Berenice recuerda su niñez diferente de los demás, no se sentía parte de ellos, le costaba encajar; era la oveja negra de la familia; pero entre sus grandes recuerdos está el sentir desde muy chica una energía que empezó a ser parte de su vida; y nos comenta entre risas como fue el primer contacto con su ángel, estando sentada a la orilla de la cama moviendo los pies le pregunta a su nombre, este le responde como un gran estruendo; logrando asustarla, y sin dudar, se escondió debajo de su almohada.

Para el mundo estos tipos de eventos siguen siendo fuera de lo normal, para ella era normal hasta que al platicar se dio cuenta de que los demás no podían percibir lo mismo incluso se asustaba.

Vivía episodios extraños; ya estando en la «prepa» en su etapa de adolescente, siente la presencia de una niña que no la dejaba en paz, manifiesta que la molestaba mucho y la seguía; ella empezó a agarrar como miedo, entonces habla con Dios y le dice que no quiere volver a sentir miedo, y lo cancelo por unos años, pero no del todo, ya estaba consciente que era diferente a los demás, hecho que la hacía ser muy seria y un poco alejada de las personas.

El camino de aquella mujer llena de energía y estrecha relación con la naturaleza la proyecta en un evento muy fuerte e inicia con clase de meditación, la lleva al reiki a la biodanza a diferentes eventos en la vida de seguir buscando más allá, de aquí hay un llamado del despertar de la mujer en el interior de la república de México en el estado de Puebla, como cualquier aventura, decide irse, sin dinero, sus hijas recién nacida, sin embargo asegura que todo salió a favor de compartir la experiencia; se abrieron las puertas e inició su andar, sin saber a dónde ir, ni que había más gente, que tuviera los mismos dones que ella, comienza en el camino y de repente le entregan el fuego sagrado en círculos de mujeres, una ceremonia que le permitió trascender pero sin entender cuál era la razón, y Fernández, renegó.

Para conocer un poco de este caminar, nos comenta el significado del Fuego sagrado, todo fuego es sagrado; y explica que la ceremonia es el reconocimiento del único elemento que el ser humano no puede contaminar, todos los demás los podemos contaminar, como el aire, el agua, la tierra pero el fuego todo lo que toca lo purifica, afirmando desde el campo ancestral que lo mantienen de generación en generación, el fuego une a la humanidad, y hace referencia que si hay chimenea encendida en algún lugar, la gente se reúne al rededor; éste elemento que se conoció desde el inicio de los tiempos como la guía y la luz para los primeros habitantes de la tierra; un ambiente lo cambia, lo pacifica por la propiedad de la energía que lo caracteriza.

Cuando le pasan el fuego sagrado por parte de abuelos del norte de la república, no sabía lo que era, con el pasar del tiempo entiende todo lo que quiere decirle; el fuego incluso le regaña, le hace ver de sus berrinches, la define como una relación, y llega a ella esta pregunta ¿Por qué tengo que hacer esto? ¿Porque viene tanta gente a mi casa yo siendo tan seria?, y el hecho de convivir con tanta gente, la hizo estar en otro plano espiritual, estaba clara que había venido a este mundo a servir, a servir desde el amor.

Berenice es una mujer sencilla a pesar de haber estado entre disfraces de sociedad y pertenecer a una elite alta, sólo su sino estaba marcado por una información más allá de la vestimenta, y en honor a sus ancestros identifica a la Mujer como el amor la describe es como armonía, la palabra, es aquella energía que estabiliza naturalmente, la vibración natural y quien mantiene al hombre en su centro, y en lo oculto expresa que el útero de la mujer es como una antena hacía la divinidad, que recibe toda la información del universo, de allí la importancia de la falda, por su forma la falda ayuda a potencializar la energía, menciona el uso de la falda por nuestras abuelas. Recuerda que los primeros habitantes de la tierra tuvieron una relación natural con la tierra, la naturaleza les hablaba, es nuestra esencia natural, pero la hemos perdido, hoy día le llaman dones.

Y nos vamos más adentro de la amazona, un ambiente lleno de ancestros y de continuidad en el camino espiritual sin capas y sin programaciones, con el máximo grado de sensibilidad, allí está esa mujer que iba despertando y se iba mostrando tal cual como es, sin miedos sin temores, donde todo llega hasta las personas con serios conflictos para contarles sus problemas, pero ya era otra Berenice sin importar el qué dirán ya podría hablar sin rodeos y manifestar la información que llegaba sin haberle buscado.

Aquella mujer rara, en otra dimensión experimentaba su mejor danza, no preparaba nada ya era ella y su ser centrado en la naturaleza, todo ocurría de manera perfecta sin programaciones; libre de etiquetas, y es así como la medicina llega para quedarse con un sentido propio, había entendido que las personas que son más sensibles son las que van despertando; estos dones y pueden percibirlos, quitando tantas programaciones y tantas capas de nuestras vidas.

En un lenguaje seguro y tranquilo canaliza todo su exterior y vive el mejor momento de su historia e identifica que el universo te da todo y te va a abriendo las puertas tu nada más andas caminando, ha desarrollado su mente a un universo más amplio y nos expresa de la ceremonia de los cuatro tabacos que la conecta con la medicina y es cuando el universo le muestra que no existe el bien y el mal, le enseña que es un amor incondicional, desde la sanación emprendió la medicina, plantas sagradas, la ayahuasca que es una bebida que se usa desde hace miles de años por las tribus amazónicas en rituales dirigidos por el chamán, para corregir el desequilibrio espiritual que subyace a la enfermedad. La gente que va a ella y la busca, encuentra las terapias para cerrar ciclos y sanar situaciones no resueltas o simplemente es compartir su propia experiencia para ayudar otros con sólo hablar.

Cuando un ser como un perro o un gato necesita ser sanado llegan se le suben o se sientan en sus pies, en donde ella esté, le encanta estar descalza, pues tiene una conexión con la tierra, afirma que los seres humanos somos un todo, y que lo más importante es querer, tener el deseo de tu corazón, «quiero ser yo mismo», el encontrar el equilibrio es encontrar tu naturaleza, vas quitando las capas que no permiten verte, soltando las programaciones, esos patrones impuestos por la sociedad que han sido el resultado de un control para el comportamiento humano.

Berenice ahora camina sin stress, manejando los altibajos de la vida bajo la tranquilidad, y nos comenta que en sus terapias les hace ver a las personas que la comida no engorda sino todo aquello que van cargando, tristezas, deserciones, insatisfacción, miedo etc. y el mejor ejemplo era ella, vivía cansada, fastidiada, haciendo mención que hay situaciones en este camino que nos lleva a tambalear por ejemplo el quedarte sola, que es algo muy común.

Te empiezas a retirar de tus amigos o ellos de ti, la familia cuestiona tus decisiones pues ante sus ojos se va en contra de todo lo «bueno» lo que la sociedad ha impuesto (estudios, trabajo, vestimenta, modo de vida). Pero lo más importante es seguir a tu corazón, escucharte ya que es lo que te lleva a encontrarte con tu ser, todo lo de más se arregla solo.

Finalmente, para todos aquellos que quieran despertar, la respuesta a éste caminar es entender que «el mejor maestro eres tú mismo», toma lo que te corresponde, porque somos una energía única, somos espíritu, viviendo bajo el respeto y siendo honesto contigo mismo; el ser natural es lo más importante, la raíz de todo es amar; todos somos seres especiales; vinimos a éste mundo a servir, recuerda que la mente va creando situaciones que muchas veces no son reales y te llevan al cuestionamiento y al sufrimiento, lo importante es vivir el ahora, trabajar continuamente en el ser.

Los problemas que tenemos la humanidad, es porque nos olvidamos que nosotros somos parte del todo, parte de la fuente divina y te está nutriendo dentro continuamente.

La invitación es a contemplarte y así observar lo que no te gusta, lo que te incomoda que te genera cárceles mentales, miedos, inseguridades y empezar un despertar en estar contento contigo mismo, mantener tu centro y agradecer, tomando como la energía más poderosa del mundo que es el: amor, si quieres conocer mucho más de Berenice, es una conferencista que participa en los Encuentros espirituales Iberoamericanos con ponencias proyectadas a la sanación espiritual.

Compartimos sus redes sociales. facebook.com/berenice.grijalva

Redacción: ND58 / Carolina del Valle Morales
Edición: Villasmil, Henry
Gráficas: Cortesía

 

 

 

 

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