#ZulianasProtagonistas | Francelys Urdaneta, una guerrera con alma
«Me gusta el conflicto, soy buena, pero me gusta ver el mundo arder, no de mala forma aclaro», confiesa esta genuina maracaibera quien ha sabido sopesar los desmadres de la vida.
Maracaibo, Zulia, Venezuela, 16 de julio de 2021 (ND58).- Una de las historia que más me ha impactado hasta el momento en la serie Zulianas Protagonistas es la de Francelys Beatriz Urdaneta Lara: guerrera, espontánea, extrovertida, amable, pícara, guachafitera, a veces bondadosa, pero con un toque maléfico, así mismo se define.
«Fran», como la conocemos sus amigos, nació en Maracaibo hace 32 años, su infancia —teñida de infortunio— transcurrió en el populoso sector de los Postes Negros en La Limpia. Su madre la abandonó junto a su hermana menor y fue criada por dos hombres.
Francelys Urdaneta no permitió que la mala fortuna le socavara su futuro, al contrario, la hizo una mujer de mucho temple y segura de sí misma.
Hoy día, es una exitosa emprendedora en la capital zuliana, sus «trapos» —como llama a sus prendas de vestir— la catapultan en un vertiginoso crecimiento en la preferencia y gusto de las féminas contemporáneas y de talla plus, quienes se sienten atraídas e identificadas con sus diseños de la marca Una Tal Fran.
Desnudamos y conocimos a esta guerrera zuliana que además de visionaria e inteligente, posee una belleza sin igual.
Como en entrevistas anteriores… Citamos a «Fran» a un encuentro para tomar café —amo el café— y conversar sobre su vida, pero justo pedí dos negritos, ella me expresó que ya había tomado su ración diaria de café y que tendría que tomarme los dos. ¡Yo feliz!.
La cafetería del centro comercial donde acordamos el encuentro, se hizo cómplice para la tertulia. Literalmente estábamos solos, únicamente la amable y esmerada atención de una empleada —a quien no le pregunté su nombre, mala mía—, interrumpía eventualmente.
Pero entremos en materia…
Comencé preguntándole a mi entrevistada sobre sus primeros años de vida. Esta vez me llevé una sorpresa, pues Francelys forma parte de los niños abandonados en el mundo y en su caso, abandono maternal.
«Fui criada por dos hombres: mi papá y mi tío. Mi mamá desapareció del planeta, nunca regresó, yo tenía cinco años y mi hermana, un añito. Sigo pensando en ella. No me “pegó” tanto porque yo estaba pequeña, pero siempre he necesitado tener una respuesta, que al menos me dijera ¿por qué se fue», aseveró «Fran» de manera muy centrada.
Pero la mala fortuna no había acabado. Luego de la ausencia materna, a las dos niñas las tomó la abuela paterna, quien aportaba el amor de una madre, pero cuando Francelys tenía nueve años, recibe un segundo golpe, su abuela fallece.
Es entonces cuando los hombres de la casa asumen la crianza de Francelys y su hermana.
«Mi papá y mi tío, no me sabían vestir, parecía varón, incluso pensaba como hombre», paradójicamente, pensé por un momento ante tal aseveración.
Continúe escuchando con atención a «Fran» y a cada pausa, analizaba y comprendía más la fuerza y temple de esta increíble mujer. Realmente la infancia de «Fran» fue muy gris. ¿Y qué paso luego? Háblame de tu juventud, —intrigado le pregunté—.
«Me tocó fuerte Henry, no tuve la adolescencia que tienen la mayoría de las niñas hoy en día, donde papá y mamá te mantienen, y tú estás pendiente de comprarte algo para ir a una fiesta. Yo tenía que largar la verga, para que en mi casa no nos muriéramos de hambre». Pero ¿cómo era posible Fran? y ¿qué pasaba con tu papá y tu tío?
«Ay, Henry, porque ellos eran “achantados”, aún lo son, no veían más allá, o sea, tuve que salir a trabajar desde los 15 años y estudiaba, mi papá por el sobrepeso no trabajaba y mi tío era taxista, pero le chocaron el carro y quedó sin fuente de ingreso. Se les jodió el trabajo y se quedaron ahí. Crecí con el pensamiento que no quería ser como ellos».
Desde los 15 años, Francelys, pasó por trabajos en el Callejón de los Pobres, panaderías, estación de gasolina, peña hípica, discoteca y en otros tantos, para poder cubrir las necesidades básicas en el hogar, una responsabilidad que no merece ningún joven.
Urdaneta encontró apoyó al final de su pubertad. Con tan solo 17 años llevaba una relación con un hombre que le doblaba en edad. «Yo tenía un novio —Edwin Urdaneta— mucho mayor que yo, 34 años, él tenía un depósito de licores, lamentablemente, lo asesinaron en un atraco dentro de su establecimiento. Luego de eso caigo a trabajar en la bomba (estación de servicio), él me apoyaba en todo, incluso me pagaba los estudios»
¿Es en serio? ¿Cómo puede una persona tener tanta mala suerte? Estas interrogantes pasaron por mi mente.
La historia de «Fran» cada vez parece extraída de una novela de Corin Tellado. Continúo muy atento a su relato.
Nuevamente «Fran» se queda sola con la partida física de su pareja, en ese momento es cuando le ofrecen el trabajo en una estación de servicio, esa misma de la historia que más se ha difundido por conocidos y usuarios de las redes sociales.
«Una amiga —Elena Aragón—, que hoy es mi comadre, me habló de un trabajo que se ganaba bien, y yo necesitaba trabajar, pensé que sería vendiendo o trabajando en administración (…)
¡No, mami!, me dijo ella, es de bombera echando gasolina. Lo acepté porque qué más iba a hacer. La verdad, mi experiencia ahí fue horrible. Tenía muchas proposiciones indecorosas, casi rompo el vidrio de un autobús porque el chófer se bajó de la unidad y me agarró una nalga. ¡No qué va!».
Cuando el novio de Francelys muere, forzosamente tuvo que dejar sus estudios universitarios (Informática), estudios que retomaría mientras laboraba en aquella estación de servicio pero cambió la carrera por Diseño Gráfico en el Cunibe, aunque hoy se arrepiente.
«La verdad nunca quise ejercer esa carrera, si hubiera visto el futuro, nunca hubiera estudiado Diseño Gráfico. Yo creo que me hubiera ido por Comunicación Social», ¿Por qué? le pregunté. Porque hoy día me doy cuenta que lo mío no es eso, lo mío es estar en la calle, conversar, transmitir. Pienso que hubiera sido una buena comunicadora, ahora pago para que me hagan diseños para las redes sociales».
El trabajo que nunca soñó y que nunca va a dejar
Hasta ahora, indudablemente el camino de Francelys me resultaba bastante escabroso. ¿Cuándo comenzaron las buenas noticias?, atiné a preguntarle a mi entrevistada.
«Mira Henry, un día desperté y me dije: es el momento de dejar de trabajar para los demás, me sentía cansada, porque yo trabajaba en el día en una peña hípica —Doble Sena— y en la noche trabajaba en la discoteca South Beach.
Decidí renunciar a esta última y buscar otra forma de generar ingresos, paralelamente, realizaba otras actividades: vendía productos de bellezas y calzados de la marca Bellísima. El punto era que no me iba bien, la gente me quedaba debiendo y decidí cambiar de rubro y comencé a vender ropa. Me iba a Caracas, traía mercancía del mercado del Cementerio, y las vendía entre mis amigas de la universidad, pero el viajar también era cansón, tenía que buscar otra opción».
¿Entonces es en este cuadrante de tu vida que decides crear Una Tal Fran? «No Henry, quería hacer algo en la ciudad, generar dinero y bienestar simplemente, pero no pensaba en marcas, ni en proyectos, nunca fue con estrategia, fue de la nada, por eso siempre digo que “mi trabajo nació de la nada”».
«Dejame explicarte bien», me interrumpió «Fran» antes de realizarle la siguiente pregunta, mientras se acomodaba el cabello.
«Resulta que, trabajando en Doble Sena quedo embarazada y quería más tiempo para estar con mi hijo, esto aceleró mi decisión de trabajar en algo que me permitiera mayor libertad. Por otro lado, analizaba ¿qué ejemplo le voy a dar mi hijo? Porque vamos a estar claros, aquí, para nuestra sociedad, las promotoras y las que trabajan en peñas son putas y de ahí no los vas a sacar y yo no fui puta, ni lo soy, era una opción fácil para salir de mi situación económica, pero yo me fui por donde están las piedras».
Cuando estaba en la parte culminante de la entrevista, regresó la mesera, para traerle un recado a nuestra protagonista. Un minuto después se retira, mientras yo pensaba en su niño. ¿Cómo se llama tu hijo? y ¿quién es su papá? «Mi hijo se llama Merilio Casilla, de su papá te diré que llevamos 13 años juntos y que mi hijo tiene el mejor papá del mundo, eso no lo puedo negar y nada más”. La respuesta sobre su pareja me dejó intrigado, pero había sido muy clara y tajante, por lo que decidí no meterme para lo hondo.
Llevamos media hora o un poco más chachareando, era el momento de hablar sobre su marca ¿Cuándo nace Una Tal Fran?
«Sin planificar nada, no pensaba en marcas, ni nada, decido emprender un viaje hacia lo desconocido Henry, compré telas y me traje unos diseños que me gustaron en Caracas en el último viaje y sin saber de telas, ni de costura, para emprender desde Maracaibo mi propio negocio».
«En aquel momento me recomendaron a Yolanda, una modistas colombiana que vendía ropa en el Centro. Un día le llegué como a las 5.00 de la tarde y le pregunté si cocía y si podía hacerme unas prendas de vestir y me respondió que sí. Comenzamos a trabajar juntas. Ella fue la que me enseñó a hacer la marca, comenzó a explicarme qué tipo de telas debía comprar para cada diseño, cómo podía hacer una marca más bonita (…), yo lo que vendía o tenía, lo alternaba con cosas que compraba, como leguis, pantalones (…), las cosas se fueron dando solas, hacíamos los trapitos y nos estaban quedando bonitos».
«En los bazares es que caigo en cuenta que tengo que hacer una marca con todos los coroticos».
El nombre Una Tal Fran es muy original, obviamente combinado con su nombre ¿Cuéntame cómo surge la idea?
«Primero empecé a escuchar de los bazares y fui a varios de ellos, es ahí cuando me doy cuenta que no tenía nada, observé que todos tenían sus marcas, que yo le podía poner etiquetas a mis trapos y crear mi propia marca y comencé a pensar en un nombre, pero no me venía uno bueno, no quería algo común, veía que muchos eran boutique algo, que si fulanito store, todo era lo mismo. Un día se me ocurrió Una Tal Fran, es corto, fácil de recordar, podía pegar, nada usual, me gustó y todo comenzó. El trabajo que nunca soñé y que nunca voy a dejar».
Hasta acá muy bien la historia ¿cierto? Pero… ¿cómo logras hacer que la marca despegara y con tanto éxito?
«Como te dije antes, Yolanda me enseñó todo y me insistía que hiciera cosas para mujeres grandes, mujeres rellenitas. Las gorditas no consiguen ropa variada, solo ropa negra o unicolor “haz cosas floreadas, por ejemplo”, me decía, le hice caso, comencé a fabricar trapos talla plus y estampados, gustó mucho y rápidamente me di a conocer».
¿Piensas irte del país? «No, no me iré de Venezuela, no ha sido fácil mantenernos en el país, pero busco siempre innovar y avanzar, luego de mes y medio de pandemia en el 2020, pensaba ¿qué voy a vender? nadie se va a vestir porque no pueden salir, entonces hice pijamas, nunca las había hecho y no me gustan, pero tenemos que seguir produciendo, hay que mantener la familia. Saqué la línea de pijamas y se convirtió en un éxito».
¿Cuáles son tus metas hoy? «Estoy muy enfocada en ampliar mi tienda, una tienda más grande, para meter nuevas líneas y muchos modelos. Quiero hacer muchas cosas, a veces pienso, tengo 32 años y todavía me falta mucho. Siento que si he logrado mucho y que tengo que ser agradecida con la vida, porque vengo de no tener nada y sigo prácticamente sin tener nada, pero por lo menos estoy encaminada. Siento a veces frustración porque como la mayoría, deseo estabilidad, una casa para mi hijo, algo que es muy importante para mí».
Sin duda, Francelys Urdaneta es ejemplo de lucha y tenacidad, una autentica mujer venezolana, orgullo regional, ha sorteado innumerables obstáculos en su corta, pero intensa vida y ha salido airosa. Debo confesarles que luego de esta entrevista, admiro y quiero aún más a esta genuina Zuliana Protagonista.
Redacción: Henry Villasmil
Edición: Audrey Vera Prieto
Gráfica: @villasmilhfoto





