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Rubio niega ante la justicia conocer contrato de David Rivera con el chavismo

El secretario de Estado testifica sobre los intentos de su antiguo aliado para mediar entre Washington y Caracas en 2017.

Miami, EE. UU., 25 de marzo de 2026 (ND58).- El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, declaró este martes ante un tribunal federal de Miami que ignoraba la existencia de un millonario contrato de consultoría firmado por su amigo David Rivera para favorecer al Gobierno de Nicolás Maduro.

Durante su comparecencia como testigo de la Fiscalía, Rubio admitió haber mantenido reuniones para explorar un acercamiento diplomático, aunque siempre bajo un profundo escepticismo sobre la voluntad democrática del Palacio de Miraflores.

Encuentros en Washington y el papel de Raúl Gorrín

El jefe de la diplomacia estadounidense aseguró bajo juramento que desconocía que Rivera hubiese pactado un acuerdo con una filial de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA).

Según las investigaciones, dicho contrato buscaba influir en la administración de Donald Trump para suavizar las sanciones económicas a cambio de una supuesta transición pacífica en el país sudamericano.

No obstante, el funcionario reconoció que en julio de 2017 sostuvo dos encuentros con Rivera, en los cuales se le planteó un canal de comunicación directa con Caracas.

En estas citas intervino el empresario Raúl Gorrín, propietario de la cadena televisiva Globovisión, quien pretendía entregar una misiva de Maduro dirigida al entonces mandatario estadounidense.

Rubio calificó la segunda reunión, celebrada en un hotel de la capital federal, como «una pérdida de tiempo», debido a que la carta de compromiso nunca fue presentada.

El testigo relató que Rivera llegó a mostrarle en su computadora registros de transacciones millonarias atribuidas a Gorrín para demostrar su solvencia e influencia, aunque afirmó que no indagó sobre el origen de dichos fondos.

Scepticismo político y amenazas de seguridad

Pese a sus dudas sobre la sinceridad del oficialismo venezolano, el secretario de Estado explicó que decidió escuchar la propuesta por la confianza que le unía a Rivera desde mediados de la década de 1990.

En este contexto, el político cubanoestadounidense recordó haber pronunciado un discurso en el Senado con términos sugeridos por su amigo, enfatizando que no habría represalias si se iniciaba un proceso democrático real.

Sin embargo, la relación con estos intermediarios se vio afectada tras recibir informes de las autoridades de inteligencia sobre una amenaza contra su vida.

El peligro provenía presuntamente de Diosdado Cabello, una de las figuras más influyentes del chavismo, lo que obligó a reforzar la seguridad de Rubio durante varios meses.

Vínculos personales y estrategia de la defensa

La defensa de David Rivera y Esther Nuhfer enfocó su interrogatorio en subrayar que el vínculo entre los acusados y el testigo trascendía lo estrictamente profesional para situarse en el ámbito familiar.

Rubio confirmó esta cercanía e incluso recordó que llegó a compartir la propiedad de una vivienda en Florida con Rivera cuando ambos servían en el legislativo estatal.

Asimismo, los abogados defensores insistieron en que sus clientes compartían los ideales antitotalitarios de Rubio respecto a las crisis en Cuba y Venezuela.

El proceso judicial continúa en el sur de Florida, donde se dirime si las gestiones de Rivera constituyeron una actividad de cabildeo ilícita al servicio de una potencia extranjera.

Sala de redacción ND58 | Fuente: EFE
Edición: Villasmil, Henry
Gráficas: EFE

 

 

 

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