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Bad Bunny redime la identidad latina en un histórico y polémico Super Bowl LX

El artista puertorriqueño rompe la barrera idiomática con un espectáculo cinematográfico junto a Lady Gaga y Ricky Martin que enfrentó la crítica conservadora con orgullo cultural.

Santa Clara, California, EE. UU., 09 de febrero de 2026 (ND58).- La historia del entretenimiento y el deporte en EE. UU. se reescribió este 08 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium. Durante el descanso del encuentro entre los Seattle Seahawks y los New England Patriots, Bad Bunny transformó el Halftime Show del Super Bowl LX en la mayor reivindicación cultural hispana jamás vista en la televisión norteamericana.

Por primera vez, una estrella latina encabezó el evento interpretando más del 90 % de su repertorio en español, un hito que desafió las convenciones de la NFL y envió un mensaje de resistencia ante una audiencia global.

Benito Antonio Martínez Ocasio irrumpió en la escena con un traje blanco, distinguido con su apellido y el dorsal número 64, al grito de «¡Qué rico es ser latino!».

Lejos de la pirotecnia vacía, el puertorriqueño apostó por una narrativa visual costumbrista: puestos de comida tradicional, sombreros de paja y banderas de todo el continente adornaron una escenografía que recreaba la vida en los barrios caribeños, incluyendo una réplica de una tienda de «La Marqueta».

Una puesta en escena cinematográfica

La crítica ha calificado la producción como una obra maestra del storytelling performativo. A diferencia de las coreografías masivas tradicionales, el espectáculo se sintió íntimo y teatral.

Uno de los momentos cumbres de la realización televisiva mostró al artista atravesando el interior de una casa tras una caída de espaldas, una secuencia pregrabada que se integró orgánicamente con el directo.

Entre éxitos como «Tití me preguntó», «Yo perreo sola» y «Debí tirar más fotos», Martínez tejió pequeñas historias visuales que representaban pueblos y vidas cotidianas, elevando la calidad cinematográfica de la retransmisión a un nuevo estándar.

El tono festivo adquirió matices de denuncia social con la interpretación de «El Apagón». Sobre réplicas de postes eléctricos, el cantante expuso la crisis energética de Puerto Rico, demostrando que el escenario más comercial del mundo también puede ser una plataforma de protesta.

La emotividad alcanzó su cénit durante «Nuevayol», cuando el artista entregó su reciente premio Grammy a un niño del público, un gesto que encarnó el espíritu comunitario de su propuesta.

 Convergencia de estrellas y generaciones

El cartel de invitados reforzó el puente entre la tradición y la vanguardia. Lady Gaga sorprendió con una versión en clave de salsa de su tema «Die With a Smile».

Mientras que el astro boricua Ricky Martin se unió a Bad Bunny para interpretar «Lo que le pasó a Hawái», sellando la unión entre dos eras del pop latino.

Aunque no todos tomaron el micrófono, el escenario se convirtió en un olimpo de figuras hispanas.

Cardi B, Karol G, la joven promesa Young Miko, la actriz Jessica Alba, el empresario David Grutman y el actor chileno Pedro Pascal arroparon al protagonista, validando con su presencia el peso de la comunidad en la industria.

El cierre fue una declaración de principios. Tras proyectarse la frase «Lo único más poderoso que el odio es el amor», Bad Bunny pronunció en inglés «God Bless America» (Dios bendiga a América) para acto seguido enumerar a las naciones latinoamericanas y sentenciar: «Juntos somos América».

El choque político y la respuesta mediática

La audacia de cantar en español polarizó a la opinión pública estadounidense.

El sector más conservador, liderado por el expresidente Donald Trump, reaccionó con hostilidad.

Trump calificó el acto en sus redes como «absolutamente terrible» y una «afrenta a la grandeza de Estados Unidos», alegando que «nadie entiende una palabra de lo que dice este tipo».

Figuras como el músico Steven Van Zandt y el boxeador Jake Paul tildaron la falta de inglés de «insulto», y según The Athletic, incluso algunos jugadores de la NFL mostraron desinterés por la barrera lingüística.

Sin embargo, la prensa especializada y generalista aplaudió la valentía del «Conejo Malo».

El portal TMZ tituló: «Bad Bunny aplasta el medio tiempo del Super Bowl», destacando cómo el artista «trajo a Puerto Rico al Levi’s Stadium».

Por su parte, Los Angeles Times resaltó que el espectáculo ofreció «una visión amorosa y optimista de la experiencia estadounidense».

El gremio artístico cerró filas ante las críticas. Lady Gaga agradeció el honor de haber sido invitada, mientras que Ricky Martin confesó necesitar tiempo para procesar el «tsunami de emociones».

Estrellas como Jennifer López, Shakira, Rosalía y la rapera Doechii inundaron las redes sociales con mensajes de felicitación, calificando la actuación de «leyenda» y confirmando que, pese a la controversia, la cultura latina ha reclamado su lugar en el centro del escenario mundial.

Sala de redacción ND58 / Scire, Fedele 
Edición: Villasmil, Henry
Gráficas: Getty Images

 

 

 

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