Venezuela

La Guaira clama por rescatistas: hay sobrevivientes bajo escombros

Más de doce horas después del doble sismo que azotó a Venezuela el 24 de junio de 2026, los residentes de La Guaira exigen el envío urgente de socorristas y maquinaria pesada para liberar a los supervivientes atrapados.

Vecinos intentan salvar vidas de forma improvisada ante el colapso de decenas de edificios y la alarmante falta de equipos oficiales.

Nacionales, 25 de junio de 2026 (ND58).- Más de doce horas después del doble sismo que azotó a Venezuela el 24 de junio de 2026, los residentes de La Guaira exigen el envío urgente de socorristas y maquinaria pesada para liberar a los supervivientes atrapados.

La preocupante ausencia de asistencia oficial ha obligado a las comunidades a iniciar búsquedas manuales entre los escombros de las estructuras colapsadas.

El litoral central se consolida como la región más perjudicada por la catástrofe, la cual registra de manera provisional 164 decesos y más de mil heridos en todo el territorio nacional.

Pese a la declaratoria formal de zona de desastre, los damnificados aseguran que el auxilio técnico gubernamental aún no llega a los puntos más críticos.

Crisis humanitaria en los urbanismos afectados

En el complejo Luisa Cáceres de Arismendi, situado en Catia La Mar, se estima que al menos siete personas continúan confinadas bajo los restos de los inmuebles.

La zona permanece sin suministro eléctrico ni conectividad telefónica, lo que imposibilita la coordinación de las emergencias y la confirmación de varios decesos reportados por los testigos.

El panorama de desolación se extiende a las localidades de Caraballeda y a la avenida Costanera, donde los conjuntos residenciales El Molino y Maribel sufrieron desplomes masivos.

En estos lugares, la ciudadanía trabaja de manera ininterrumpida desafiando el peligro inminente de nuevos derrumbes.

Labores de auxilio improvisadas por civiles

Los habitantes del sector relatan que durante la madrugada se percibían lamentos y peticiones de ayuda provenientes de las profundidades de los bloques de concreto.

«Ya rescatamos a un vecino, necesitamos ayuda. […] Hay gente todavía con vida. No podemos sacarlos a punta de mano, necesitamos maquinaria», manifestó un joven visiblemente afectado a través de un registro audiovisual.

Por su parte, en la urbanización Playa Grande, se constató la situación crítica del ciudadano Amir Infante, quien permanece atrapado de forma parcial por los muros caídos.

La comunidad civil reitera el llamado a los cuerpos de bomberos locales para evitar que la cifra de víctimas fatales continúe en ascenso.

Desapariciones y falta de datos oficiales

Entre las víctimas directas se encuentra Raulimar Peña, una empleada de un supermercado local cuya infraestructura cedió por completo durante el movimiento telúrico.

Su hermana, Adais Argüello, imploró a las autoridades priorizar el rastreo en dicho establecimiento con la firme esperanza de hallarla con vida.

Si bien los ciudadanos reportan de manera extraoficial el derrumbe de más de veinte edificaciones en la entidad, el Ejecutivo nacional aún no ofrece un desglose pormenorizado de los daños locales.

La Guaira afronta una crisis de infraestructura apremiante en medio de un silencio institucional que incrementa la angustia de la población.

Sala de redacción ND58 | Fuente: Tal Cual
Edición: Villasmil, Henry
Gráficas: Cortesía

 

 

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