Zulia

Apagones en Venezuela se agravan pese a nuevas alianzas energéticas

La crisis eléctrica en Venezuela se ha intensificado a escala nacional durante los últimos meses, dejando a millones de ciudadanos sin servicio por días enteros debido al colapso de la infraestructura.

Este panorama agrava las precarias condiciones de vida, en especial de los enfermos crónicos, a pesar de las promesas de inversión extranjera tras el reciente cambio de poder.

Las interrupciones del servicio eléctrico se extienden por el territorio nacional y afectan con severidad a pacientes crónicos, a pesar de los recientes acuerdos gubernamentales con empresas transnacionales.

Maracaibo, Zulia, Venezuela, 06 de agosto de 2026 (ND58).- La crisis eléctrica en Venezuela se ha intensificado a escala nacional durante los últimos meses, dejando a millones de ciudadanos sin servicio por días enteros debido al colapso de la infraestructura.

Este panorama agrava las precarias condiciones de vida, en especial de los enfermos crónicos, a pesar de las promesas de inversión extranjera tras el reciente cambio de poder.

Expansión de los apagones a escala nacional

El estado Zulia, históricamente el más golpeado por las fallas energéticas, registra actualmente un 99 % de hogares afectados por interrupciones diarias.

Sin embargo, el déficit del suministro se ha extendido con rapidez hacia otras regiones que antes no sufrían esta magnitud del problema.

Efraín Rincón, especialista de la firma Consultores 21, advirtió en Maracaibo que el colapso energético ya no es exclusivo del occidente venezolano.

«La gran víctima de esto es el Zulia, pero en la región de Los Andes estamos más o menos en ese porcentaje, 98 %, y en Caracas hay un 82 %», detalló el experto.

Acuerdos internacionales frente al deterioro crónico

La agudización de los cortes coincide con la destitución y traslado a Estados Unidos del expresidente Nicolás Maduro en enero, periodo en el que comenzaron a gestarse nuevas expectativas sobre la industria petrolera y eléctrica.

En este contexto, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, oficializó un convenio estratégico con la corporación estadounidense General Electric Vernova para recuperar el sistema nacional.

Esta medida se suma a un memorando previo y a las negociaciones iniciadas en abril con la empresa alemana Siemens.

Mientras la administración transitoria atribuye las fallas al fenómeno climático El Niño, a sanciones extranjeras y a presuntos sabotajes de mafias inconformes, los analistas y la oposición aseguran que la crisis es el resultado directo de la corrupción y la prolongada falta de mantenimiento.

El impacto devastador en las comunidades vulnerables

Lejos de los acuerdos corporativos, las familias venezolanas enfrentan una realidad angustiante para realizar las tareas cotidianas más elementales.

En el sector Santa Clara, al norte de Maracaibo, los residentes padecen racionamientos incesantes debido a que los transformadores superaron su vida útil y dejaron de transmitir corriente.

Elianne Flores, habitante de esta comunidad, ilustra el drama diario al verse obligada a dormir en un colchón junto a la puerta de su casa para mitigar el sofocante calor nocturno.

Su esposo, quien padece diabetes y se encuentra postrado tras sufrir un accidente cerebrovascular, depende de un ventilador recargable para sobrevivir a las altas temperaturas zulianas.

Estrategias de supervivencia ante la inacción oficial

La conservación de medicamentos vitales se ha convertido en un reto monumental que obliga a los afectados a buscar soluciones improvisadas para salvaguardar sus tratamientos.

Ante el silencio de las autoridades, Flores y sus vecinos deben conectar cables de extensión hacia viviendas contiguas para lograr mantener refrigerada la insulina.

«Como no hay electricidad, tenemos que sacar con un balde el agua del tanque y con un potecito bañar a mi esposo», relató la mujer.

Esta vulnerabilidad genera una profunda indignación entre los habitantes, como el sexagenario Alfredo Mindiola, quien lamentó que las instituciones públicas los evadan sistemáticamente cuando exigen la restitución del servicio.

Para las nuevas generaciones, la escasez energética representa la única normalidad que conocen en su etapa de desarrollo y formación académica.

Isamar González, estudiante universitaria de dieciocho años que debe repasar sus lecciones iluminada por una linterna, confesó que «se tiene que aprender a sobrevivir con esto» tras no percibir ninguna mejoría estructural en el país.

Sala de redacción ND58 | Fuente: EFE
Edición: Villasmil, Henry
Gráficas: @villasmilhfoto

 

 

 

 

 

 

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