Vivir a oscuras: ¿por qué la crisis eléctrica seguirá marcando el día a día de los venezolanos?
Expertos desmienten las promesas oficiales a corto plazo y aseguran que estabilizar el Sistema Eléctrico Nacional exigirá inversiones incalculables e inspecciones profundas.
Maracaibo, Zulia, Venezuela, 10 de septiembre de 2026 (ND58).- Ante el incesante deterioro energético, especialistas advierten que superar la crisis eléctrica en Venezuela requerirá años de profunda inversión. Descartan así las recientes promesas de las autoridades, quienes plantearon soluciones rápidas para el Sistema Eléctrico Nacional.
El reciente apagón de finales de agosto en el suroccidente del país reavivó el temor a una falla generalizada, similar a la ocurrida durante 2019.
Aunque los cortes programados comenzaron en la región zuliana hace más de una década, hoy castigan a todo el territorio con hasta ocho horas diarias sin servicio.
A esta precaria situación se suman las constantes explosiones de transformadores, las caídas del tendido eléctrico y las severas fluctuaciones de voltaje.
El deterioro de la infraestructura ha convertido a las redes sociales en un muro permanente de denuncias ciudadanas.
La insuficiencia de aumentar la generación
Diversas autoridades han anunciado planes para incrementar la capacidad energética, pero los ingenieros señalan que el problema estructural es mucho mayor.
Dídimo León, representante del gremio de electricistas, sostiene que aumentar la producción resulta inútil si las líneas de transmisión permanecen inoperativas.
A finales de agosto, voceros gubernamentales notificaron la firma de convenios para sumar megavatios mediante alianzas con empresas internacionales.
Asimismo, en el estado Zulia se prometió la incorporación de nueva energía a través de reparaciones en complejos termoeléctricos.
El espejismo de las soluciones rápidas
Pese a estos anuncios oficiales, el Colegio de Ingenieros desestima los plazos excesivamente optimistas.
León subraya que recuperar la red exige personal calificado y una reconstrucción integral, desde las plantas generadoras hasta las subestaciones quemadas por falta de mantenimiento.
«No hacemos nada con estar generando desde los embalses o termoeléctricas si las líneas de transmisión no están en buenas condiciones», explicó el experto.
En este sentido, añadió: «Prometer soluciones en noventa días o seis meses es una irresponsabilidad y una burla a la angustia de los ciudadanos».
La viabilidad de la ayuda foránea
Recientemente, funcionarios estadounidenses mencionaron un acuerdo con la empresa norteamericana GE Vernova para intentar estabilizar la red. Estimaron que, en un lapso de seis a doce meses, se podrían devolver los equipos principales a condiciones operativas.
En contraste, los especialistas locales mantienen que un plan serio de recuperación requerirá, como mínimo, entre tres y cinco años de labor ininterrumpida.
Eliminar por completo los racionamientos tomará aún más tiempo debido a la enorme magnitud del daño estructural.
Auditorías técnicas e inversiones incalculables
Determinar el costo real y el tiempo exacto de reparación resulta técnica y financieramente imposible en este momento.
Se necesitan estrictos protocolos de revisión paso a paso para evaluar el estado de cada turbina en el territorio nacional.
«Así como ha llevado tanto tiempo destruirlo, para repararlo se necesita mucho tiempo y estudios bien profundos», enfatizó León.
Concluyó que cualquier cifra económica que se divulgue actualmente carece de rigor, pues la verdadera inversión solo se conocerá tras exhaustivas auditorías.
Sala de redacción ND58 | Fuente: La Patilla
Edición: Villasmil, Henry
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