Día Internacional de la Diversidad Biológica: preservarla es invertir en salud

Hace tiempo que la comunidad científica nos advierte sobre la importancia de la preservación y conservación de la diversidad biológica. Hemos firmado, incluso, acuerdos como el Convenio sobre Diversidad Biológica (CBD) de 1992, que nos permite tener un marco legal para protegerla internacionalmente.

Maracaibo, Zulia, Venezuela 22 de mayo de 2020.- Sin embargo, el ritmo de degradación ambiental y la pérdida de diversidad biológica no han disminuido tras su ratificación.

El propio CDB reconoció en 2010 que no se había alcanzado el objetivo propuesto; la tasa de desaparición de biodiversidad, en la mayoría de los ecosistemas, seguía creciendo.

Diversidad biológica y servicios ecosistémicos

Los primeros informes del Programa de Evaluación de Ecosistemas del Milenio, auspiciado por la ONU en 2005, establecieron un marco conceptual para hacer comprender de manera fácil la necesidad de proteger la naturaleza en su conjunto.

Tales documentos recolectaba distintos servicios que los ecosistemas proporcionan, recalcaba su importancia para el bienestar del mundo.

En ese marco se observaba cómo en el servicio de aprovisionamiento (alimento, medicinas, materias primas, entre otros), el más sencillo de entender, comunicar, la diversidad biológica era central.

Quince años después, celebramos el Día Internacional de la Diversidad Biológica en cuarentena, en la mayoría de los países desarrollados, para intentar no colapsar los sistemas de salud, debido al COVID-19.

Hoy día, podemos buscar soluciones en la diversidad biológica. El pasado 27 de abril, varios expertos invitados por el Panel Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (IPBES) publicaron un artículo con tres estrategias clave: consideradas indispensables para enfrentar pandemias en el futuro.

Además de fortalecer, aplicar las leyes ambientales, financiar y dotar de recursos adecuados los sistemas de salud, también recomiendan adoptar el enfoque de una sola salud.

La idea reconoce complejas interconexiones entre la inmunidad de las personas, los animales, las plantas y nuestro entorno compartido.

Proteger la diversidad: invertir en salud

El gasto económico asociado a la protección ambiental, continuamente, se ha manejado como una excusa para mantener el modelo productivo actual. Sin embargo, el costo económico de las zoonosis crece cada vez más, así su extensión geográfica.

En 2017 se estimó que la gripe aviar, iniciada en el 2005, tuvo un costo aproximado de unos 30.000 millones de dólares (considerando la interrupción del comercio y de las cadenas de suministro, el turismo y la asistencia a eventos públicos).

El de la pandemia de virus H1N1, conocida como la gripe porcina, desarrollada entre 2008 y 2011, ascendía a alrededor de 55.000 millones de dólares.

Aún no sabemos el costo que tendrá la actual pandemia provocada por SARS-CoV-2, pero se detectó que la inocuidad resulta más cara que la acción.

Por ello, el Programa de Naciones Unidas para la Protección del Medio Ambiente (PNUMA) ha indicado que la enfermedad ha puesto de manifiesto que nuestras economías tienen muchas vulnerabilidades, una manera de reducirlas es invertir en la naturaleza para mejorar la salud humana.

De esta forma, debemos reconocer que la salud humana y ambiental son las dos caras de una misma moneda. La diversidad biológica es la red que las integra y protege. Cuanto menos nodos, nexos tenga esa red, cuanto menos tupida sea, menos protección nos ofrece, más fácil es la caída al vacío.

Este enfoque perpetúa, en parte, el antropocentrismo del marco conceptual de los servicios ecosistémicos. Pero quizás, permita generar una mayor conciencia de comunidad planetaria.

Redacción: Hernández, Vanessa (@vanessaphl_) | Fuentes: Agencias
Edición: García, Grisel @burbujamedia_
Grafica: referencial

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